Para el momento en que uno de sus padres entró en su oscura habitación, Mattias ya se encontraba despierto a pesar de mantener los ojos cerrados, con la ilusión de que esto podría ayudarle a dormir un poco, aun cuando ya sabía la respuesta a ello. Lo había intentado tras despertar en la madrugada, pero por supuesto que no sirvió de nada y desde entonces había estado simplemente ahí, acostado en su cama, intentando dormir mientras su mente jugaba con él, enviándole imágenes de Devak y cada momento que pasó junto al alfa. —¿Estás despierto, príncipe? —preguntó su papá omega mientras corría las cortinas de su habitación. —Sí —respondió en un tono bajo y desanimado, abriendo sus ojos para contemplar a su padre—. No pude dormir muy bien —suspiró e intentó sentarse en la cama—. No lo entiendo

