— Oye, Kyle —llama Lulu, saliendo del baño con una toalla enrollada en su cabeza mientras yo jugaba en mi móvil, tendido en el sofá como todo un estudiante perezoso— ¿Por qué no salimos hoy? Vamos a caminar al parque. Suelto un gruñido en negación. —Entonces, vamos a visitar el acuario. Suelto otro gruñido en negación. — ¿Quieres quedarte en casa? Gruño en afirmación. — Iba a invitarte a comer. — Me has convencido —respondo, apagando mi móvil. Me mira con los ojos entrecerrados y juego descuidadamente con las cintas de mi jersey, aparentando indiferencia—. Podrías invitar a Aiden —propongo, levantando mi mirada a la suya—, si quieres. Al principio sus ojos se abren con sorpresa pero no tarda en dar un salto de alegría antes de tomar su móvil para enviar un mensaje rápidamente mient
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


