Hoy Carlos se había ido a trabajar más pronto de lo habitual. Al parecer estaban muy ocupados en su empresa ya que era final de mes y de semestre. Ni idea de qué significaba eso, ya que en mi vida había trabajado en nada parecido a una oficina, pero cada vez que estas fechas llegaban, el estrés se podía notar en Carlos incuso con paredes entre nosotros. Solía estar más huraño, menos hablador. Pasaba muchas más horas fuera de casa, y cuando volvía solo quería comer, darse una ducha y meterse en la cama. No sabía si esto se cumpliría en esta ocasión, ya que ahora éramos Amo y sumisa. No es que pensara que yo era tan especial para él que cambiaría sus rutinas por mí, pero esperaba que al menos me dirigiera las suficientes palabras para saber qué debía hacer hasta que el exceso de trabajo desa

