En aquel ardiente infierno, en lo más profundo de los calabozos de tortura se encontraban, Mors quien tenía maderas bendecidas por los ángeles en sus brazos y piernas, impidiendo moverlos, Lykoy en otro calabozo, tenía cadenas envueltas en sus brazos y piernas destrozando sus huesos cada vez que se regeneraban y por último Luciel, estaba en un calabozo crucificado, eran los clavos del primer ángel, aquellos clavos impedían regeneración de Luciel, también tienen la capacidad de provocar un enorme dolor a quien los porta en su carne, Luciel estaba agonizando en carne viva. Aquella oscuridad solo podía escucharse la respiración de Luciel, intentaba soportar el dolor, pero unos pasos los distrajo, era Keves, quien caminaba a sus calabozos -Mira nada más, él heredero de Lucifer, agonizando an

