Acepto mi penitencia.

1429 Palabras

Tommy leía varios informes sobre el caso en el cual trabajaba, intentaba concentrarse, pero sentía una opresión en el pecho, una sensación de ahogo, como un mal presentimiento, y claro, como no sentirse así, cuando Aldo aparentemente se había quedado tan tranquilo, pero él sabía que ese hombre algo planeaba, y no podía bajar la guardia. —¿Tu jefa explotadora te dejó mucho trabajo? —preguntó Mabel, entró a la oficina de él, esbozando una amplia sonrisa. Tommy sacudió la cabeza. —Pues sí, mi jefa no tiene piedad, es una bruja —bromeó. Mabel ladeó los labios. —Pobrecito, vine a liberarte de las garras de esa mala mujer. —Se acercó a él, y colocó sus dedos en el cuello de Tommy, empezó a darle un masaje. Thomas cerró sus ojos, la tensión disminuyó. Las manos de María Isabel hacían

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