Al día siguiente Giovanna llamó a sus padres, les avisó que volvía a Requena, y que les explicaría las cosas. Enseguida, los tres desayunaron, Lulú se sentía nerviosa, no quería volver a estar bajo el dominio de la hermana Francisca, claro que sus padres le habían prometido que eso no sucedería. Más tarde subieron al avión privado de la constructora de Rodrigo. —Me da cosquillas en la panza cuando el avión despega —avisó Lulú. Giovanna la miró con ternura, la tomó de la mano. —Tranquila es normal. Luego de casi tres horas y media de vuelo, arribaron al aeropuerto de Valencia, ahí el chofer de Rodrigo los esperaba para llevarlas a Requena. Los tres subieron al auto. El chofer de Rodrigo encendió el automóvil, emprendió marcha, luego de unos minutos Giovanna se dio cuenta que e

