EXTRA 4 Pase un buen momento hablando con mi padre de muchas cosas que habíamos dejado pendientes, la verdad, ambos habíamos necesitado esto. Acepto que lo extrañe y mucho, antes de todo lo que pasó y saber la verdad de mi origen, mi padre era mi persona favorita, la única que le importe y me protegió en cada momento. No podía juzgarlo, no tenía ese derecho, no lo podía sentenciar por haber amado y cuidado de su hija a su manera. Si se equivocó, pero aprendió de su error, como yo también lo hice. Papá no se miraba bien, se notaba cansado y como si algo lo preocupará. No sabía si preguntar que era eso que lo inquietaba, pues si era algún problema no iba a desistir para contármelo. —¿Quieres que te acompañe a qué te recuestes un rato? —le ofrezco, pero él se negó. —No hace falta, puedo

