Gigi estaba de visita con su mejor amigo, Isaac. Sera se sorprendió al saber que Ginger tenía un hombre como mejor amigo, considerando lo poco que le gustaba el sexo opuesto. Pero después de conocer a Isaac, entendió por qué Ginger era tan cercana a él. Más allá de su apariencia llamativa, su naturaleza tranquila y su encanto natural hacían imposible que no le agradara. Era casi una pena que fuera gay. De lo contrario, lo habrían considerado un verdadero partido. —No te preocupes por la boda. Yo me encargo —aseguró Isaac a Sera. Entre los varios negocios que poseía, también dirigía una empresa de organización de eventos. —Puedes confiar ciegamente en él. Es bueno en lo que hace —avaló Gigi. —Confío en ti —le dijo Sera a Isaac, sonriendo —Y no traicionaré tu confianza. Esta boda será

