—¿Qué pasó?— preguntó Dan mientras intentaba consolar a Barb. —Fui a quitarme el anillo de bodas antes de empezar a lavar los platos y se me cayó. El colador estaba roto y se ha ido al fondo, Dan—. Empezó a llorar. —Nunca lo vamos a recuperar—. —Podemos llamar a un plomero para que venga, tal vez pueda recuperarlo—, dijo Dan esperanzado. Barb negó con la cabeza. —Quizás. Pero no vamos a poder conseguir a alguien el día antes de Nochebuena. No podremos usar el lavabo este fin de semana—. Me agaché y abrí el armario debajo del fregadero. Me alegré de encontrar lo que esperaba en una casa de esta edad: tuberías de plástico PVC. Annie me miró con extrañeza mientras le sonreía y procedía a girar una de las conexiones. —No se preocupe, Sra. Bens..., eh... Barb—, dije con seguridad. —Seguro

