Enzo: Hoy había llegado de Canadá, estaba agotado de tanto andar de aquí para allá, necesitaba ver a mi novia, abrazarla, darle muchos besos, pasé por la pastelería de Luna y le compre algunos postres, tenia que ir al departamento a cambiarme y sacarme este cansancio que tenia. Papá me dejo en el edificio y de inmediato subí, abrí la puerta y deje la caja de los postres sobre la mesa, entre a mi habitación pero me encontré con una pequeña rubia enrollada en mi cama. Joder que bonita es mi novia. Me acerqué a ella, me quite el saco y los zapatos y me acosté a su lado, la abrace y ella se pegó más a mi. —Franco ¿Por qué hueles a Enzo? —hablaba casi dormida. —¿Sera porque soy Enzo? —reí leve. Ella se separó de mi y se sentó en la cama tallando sus hermosos ojos, me miró y me dio

