Su llegada a Nápoles fue un punto más de sensaciones revueltas que le recorrió el cuerpo entero y mientras se encaminaban hacia su apartamento no dejo de pensar donde podría estar Antoni en esos momentos, fue la primera en bajar de la camioneta y entro al edificio yendo directo al elevador sin saludar a nadie que se cruzó en su camino. – Que espacio tan pequeño. – James tuvo que agacharse para pasar por la puerta de entrada mientras se arreglaba la gabardina sobre sus hombros. – Es un apartamento para personas normales, de estaturas promedio. – Ivana sonrió buscando en el armario de la cocina su maleta de viaje. – Creí que habían entrado al apartamento de Ivana. – comento Víctor revisando todos los cuartos. – Si lo hicieron, consiguieron forzar la cerradura, pero al parecer no venían c

