Ivana fue sorprendida por una llamada por parte de sus padres a tres días después de haber sido dada de alta del hospital, los escucho tan contentos contándole sobre todo lo que habían hecho y lo bien que se la pasaron con esos dos meses de vacaciones, Ivana que acababa de despertar le costó mucho procesar todo lo que su madre le estaba agradeciendo y casi se le sale decirle que ella no les estuvo pasando dinero a sus cuentas, pero recordó de toda la treta que los hermanos hicieron para sacarlos del país; Nicolai le conto que tomarían un vuelo de vuelta a Nápoles al siguiente día por la mañana y le conto todos los regalos que le habían comprado como si ella nunca hubiese viajado a Miami, aunque claro, ella no se los iba a rechazar porque eran con todo el amor de sus padres.
Cuando por fin pudo colgar la llamada largo un suspiro imaginando que iban a llenarla de preguntas por todo lo que había pasado ya que fue un mes entero donde ella no los llamo y cuando lo hizo fue un momento donde no la estaba pasando nada bien, Mónica hizo algunas preguntas capciosas esperando que su hija soltara la lengua de alguna manera, pero Ivana ya estaba completamente despierta y más alerta; un baño y ropa para salir, necesitaba una cita en un salón de spa y a pesar de las quejas de los hermanos logro sacarla el día anterior, habían estado teniendo problemas con respecto a la seguridad y es que ella no estaba de acuerdo con llevar tantas escoltas detrás, los increpo con que ellos sabían dónde estaba Ámbar, pero solo consiguió que Antoni se cerrara y la dejara hablando sola mientras que Jace dejo de responderle.
– Ivana ¿Vas a desayunar? – pregunto Nanava al verla bajar.
– Ya es bastante tarde, tengo la cita en el spa a las nueve... – escucho todo el lugar en silencio – ¿Dónde están? – alzo una ceja.
– Llevaron a Daniel a la academia de música y cada uno se fue a trabajar, yo estaba por irme la verdad. – tomo su cartera que estaba en el sofá.
– ¿Te peleaste con ellos? – la vio un poco cabizbaja.
– Eso ya es el pan de cada día. – largo un suspiro pesado.
– Cuéntame que paso. – le tomo el brazo para que no se alejara.
– Antoni rechaza mis abrazos, rechaza cada muestra de afecto que quisiera darle y ahora Daniel está aprendiendo de él... – alzo la vista intentando no llorar – Intente darle un beso en la mejilla para despedirlo y se alejó de mí, además anoche me dijo que yo quería más a Dmitry. – los tres estaban siendo bastante crueles con ella.
– Si no los metes en cintura te van a seguir pasando encima. – Ivana se sintió muy mal al verla así.
– ¿Qué puedo hacer? Antoni se pasa mis reclamos por el culo y Jace me ignora. – Nanava ya estaba frustrada.
– Daniel es tu hijo y debes ser tu quien le ordene, si quiere seguir los pasos de Antoni ahí es cuando tú debes ponerle un paro. – había tenido la oportunidad de ver como Daniel despreciaba sus muestras de afecto.
– La verdad es que hasta yo misma me cuestiono si lo que estoy haciendo está bien, yo no puedo contra ellos y me hacen sentir culpable por todo lo que hago. – necesitaba liberar parte de su frustración.
– Te recuerdo que eres tú la madre, no entiendo cómo es que te has convertido en el juguete de estos tres ¿Qué paso con la mujer que con una mirada nos ponía quietos? – Ivana se disgustó con ella un poco.
– Yo ya no estoy en condiciones de eso, quería dejarte mi puesto a ti y tener libertad, pero no esperaba que Daniel se pusiera del lado de sus hermanos. – la vio a los ojos.
– Se te va a hacer tarde para el trabajo, podemos hablar esto con más calma por la noche. – le dio un fuerte abrazo.
– Iré a decirles a los guardias que vas a salir y que preparen los autos. – Nanava se alejó de ella.
– ¿Qué guardias? – Ivana ladeo la cabeza.
– No puedes salir de la villa sin escoltas, fueron ordenes de Antoni. – se encogió de hombros.
– Yo no voy a salir con cola, siempre he sido libre y nadie me va a quitar eso. – Ivana camino hacia la puerta donde estaban algunas de las llaves de los autos.
– ¡Vas a hacer que se metan en problemas! – Nanava tuvo que correr para alcanzarla e intentar detenerla.
– Señora, usted no puede salir sola. – Martin se acercó a ella.
– ¿Quién lo dice? – le quito el seguro a la camioneta apretando la llave.
– Los señores Giuseppe fueron bastante claros en ordenar que usted no iba a salir de esta casa sola... – Martin vio a Nanava – Y la señora Giuseppe no va a cambiar esas órdenes por más que se queje. – volvió sus ojos a Ivana.
– Okey Martincito... – se movió la cartera cruzada hacia atrás – A la señora Giuseppe no la vuelves a ver con esa forma despectiva, es una señora de la mafia y tú la respetas, por otro lado, ni tu ni nadie me va a detener y ni tu ni nadie me va a ir siguiendo. – se paró frente al hombre dispuesta a pelear por su libertad.
– No nos meta en problemas señora Ivana, nosotros solo acatamos órdenes y eso no lo va a poder cambiar porque sobre usted está el señor Antoni y el señor Jace. – el hombre ni se inmuto con la mirada desafiante de ella.
– Pues dile al señor Antoni y al señor Jace que el problema que tenga venga conmigo a enfrentarme, yo no les tengo miedo y no me voy a convertir en su juguete. – puso sus ojos en Nanava.
– Es cuestión de seguridad, debería ser más agradecida y menos caprichosa. – Martin solo la hizo enojar.
– ¿Caprichosa? – Ivana se rio – Me abres la puerta o me la paso llevando, les voy a enseñar que es realmente ser caprichosa. – subió a la camioneta.
– Abran las rejas. – Martin lo tuvo que ordenar porque vio las intenciones que tenía Ivana y realmente se lo iba a llevar.
Acelero el auto hasta el fondo y salió de la villa como alma que lleva el diablo apenas les dio tiempo a los demás guardias de poder abrir las rejas, no se iba a detener a pensar en lo peligroso que podría llegar a ser salir sola pues Ámbar seguía suelta, pero amaba más su libertad, llevaba años saliendo sin escoltas y llevarlos todo el tiempo pegados a ella como si fueran mocos no era algo que deseara ni con lo que se sintiera cómoda. Llego al centro de Palermo y utilizando el mapa de su celular logro llegar al centro donde estaba el spa en el que había sacado la cita, era un tratamiento de cuerpo completo bastante caro, pero iba a valer la pena si podía volver a tener su piel como antes del ataque.
– Señora Alenka, bienvenida. – la mujer la recibió con una sonrisa amable.
– Hola buenos días, espero no haber llegado tarde. – arreglo su cartera.
– No, ha llegado justo a tiempo y mientras usted se pone cómoda con una de nuestras batas nuestras chicas prepararan todo. – la llevo a la sala privada donde podría dejar sus cosas.
– Gracias. – Ivana se sintió cómoda al aspirar el olor fresco que había en todo el lugar.
– ¿Desea algún vino en especial para el almuerzo que se le dará? – así de largo era el tratamiento que hasta incluía almuerzo.
– No, si pueden cambiar el vino por jugo será perfecto. – se quitó la cartera.
– Es algo que ya lo incluye este paquete, tenemos muchos buenos vinos. – tenía una tabal donde iba anotando las cosas.
– Si, vi que lo incluía, pero estoy embarazada y el licor no es algo que pueda consumir. – por suerte el bebé no le estaba causando muchos malestares.
– Por políticas del spa tendré que cambiarle algunos tratamientos por su estado de embarazo. – fue algo que casi pasa por alto.
– ¿Qué tratamientos? – Ivana ladeo la cabeza porque no había visto esas políticas en la página.
– El tratamiento de masaje en sauna porque son altas temperaturas que le pueden afectar en su estado, tampoco se podrá realizar la depilación láser, podría cambiárselos por un masaje relajante con piedras calientes, un baño en sales para la piel y con respecto a la depilación solo está la cera. – le dio otras alternativas para cuidarla.
– Esta bien, va a ser doloroso, pero no quiero seguir luciendo como un oso. – Ivana se rio.
– Esta bien, muchas gracias por informarme de su estado y la felicito por su futuro bebé. – la mujer la dejo sola para que se cambiara.
Ivana se quedó observando por un largo rato la puerta por la que la mujer se había retirado y es que estaba pensando en las felicitaciones que le dio, bajo la cabeza viendo su abdomen abultado, se veía pasadita de peso y no como si estuviera embarazada, pero apenas estaba en su primer mes, quizás estaría entrando al segundo. Se puso la bata que prepararon cuidadosamente para ella, las atenciones de ese spa lo hacían el más reconocido de la ciudad tanto que de pura suerte consiguió esa cita de un día para el otro, con lo primero que iban a comenzar eran sus manos y pies ya que las tenía descuidadas, las manicuristas le explicaron que los esmaltes que iban a usar en sus uñas estaban libres de componentes dañinos para ella y su bebé, a Ivana no le interesaba mucho escucharlas, sin embargo, amablemente estuvo conversando con ellas.
Cuando volvió al cuarto donde estaban sus cosas saco su celular para revisarlo, tenía casi sesenta llamadas perdidas entre Jace y Antoni, mensajes y notas de voz que solo escucho dos o tres porque ambos estaban enojados preguntándole donde se había metido, no les iba a contestar, pero al verla conectada Antoni le marco.
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– ¡¿Dónde demonios estas?! – no tuvo tiempo de ponerse el celular en la oreja cuando él ya le había gritado.
– Estoy en un spa relajándome. – respondió Ivana tranquilamente.
– ¿Donde? ¿Cuál spa? Dame el nombre del lugar. – Antoni estaba bastante exaltado.
– No te lo voy a dar, déjame tranquila y hablamos por la noche cuando regrese a casa. – puso los ojos en blanco.
– ¡Nada de eso Ivana, dime dónde demonios estas en estos momentos y no te lo estoy pidiendo para irte a sacar, los escoltas me dijeron lo que hiciste solapada por Nanava! – gruño de forma gutural.
– A Nanava no la metas en esto, ella intento detenerme y no lo consiguió... – largo un suspiro – Deja de estar enojado, te dije que no me ibas a mangonear a tu antojo y tu juras que Ámbar no está en la isla así que yo no tengo nada de que temer. – le dio por donde le iba a doler.
– Por las buenas, dime donde estas... – Antoni trato de mantenerse tranquilo – Fuiste bastante inteligente para dejar el auto lejos de donde realmente estas y en una zona donde hay muchos spas, pero si tengo que ir local por local buscándote, lo voy a hacer. – esa fue una amenaza muy clara.
– Déjame en paz, hablamos por la noche cuando llegue a casa. – colgó la llamada y apago el celular.
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Si Antoni quería buscarla de local en local era su problema, no iba a arruinar su día solo por esa pelea y salió del cuarto para ir a tomar el almuerzo en una bella terraza llena de flores, ese lugar era para relajarse mientras se tomaba el almuerzo, pero le pareció muy extraño que solo estuviera ella en ese lugar y es que había otro jardín que tenía mesas desocupadas, pero habían otras mujeres ahí; sentada en la mesa observo el plato de comida comenzando a dudar si sería bueno comerlo o no, la desconfianza se había vuelto parte de su vida después de haber sido drogada con un jugo de naranja como el que tenía frente a ella.
– No tienes nada que temer. – la voz de Jonathan detrás de ella la sobresalto un poco.
– ¿Qué haces aquí? – pregunto al levantar la cabeza y verlo sonriendo.
– Ha sido el único lugar donde he podido encontrarte a solas, Antoni me ha negado una reunión contigo a solas. – se sentó frente a ella.
– Esto va de mal en peor. – paso la mano por su cabello.
– Y espérate a que te enteres de lo que contarte, espero que no te vayas a caer... – saco del bolsillo interno del blazer una tableta – Ámbar está contactando con Alessandro y tratando de llegar a un acuerdo para declararle la guerra a las mafias italianas. – le mostro las fotos.
– Ella no es Ámbar. – junto sus cejas confundida porque la mujer que estaba viendo no se parecía en nada a la que vio por última vez en El Cairo.
– Se hizo unos retoques faciales bastante extremos, pero la escancia es la misma, es Ámbar Marino y está queriendo poner a tu abuelo de su lado para llevarte a Rusia, Alessandro detesta a los Giuseppe. – se recostó más en la silla.
– Mierda... – apretó los puños enojada – Tenemos que ir por ella. – vio a Jonathan.
– El problema es que Antoni no quiere y no puede hacerlo, los ancianos lo están presionando a él y al resto de los nuevos jefes para que se mantengan quietos, que sigan en lo suyo y entre esos mismos ancianos se está discutiendo la posibilidad de entregarte a los rusos. – las palabras del hombre la hicieron dudar.
– ¿Cómo sabes todo eso? – ladeo la cabeza poniendo las manos sobre la mesa.
– Yo soy una sombra que está llena de aliados, hombres y mujeres que he infiltrado en los puestos más altos de todas las familias italianas... – Jonathan sonrió – Que estés embarazada no será un problema para mi si intentas apuñalarme con los cubiertos, no estoy aquí para ponerte en contra de nadie, estoy aquí para ser tu aliado si decides irte en contra de Ámbar por tu cuenta. – a ambos los sorprendió un fuerte aplauso.
– Aliarte con una mujer que está en el medio solo para conseguir destronar al hombre que más desprecias en el mundo. – quien se dejó ver entre la espesura de aquel gran jardín fue James.
– Creí que estabas en Venecia. – Jonathan se puso pálido por unos segundos.
– ¿Cuánto crees que me tomo descubrir que el bombón de mujer con el que estaba conversando era en verdad una de tus infiltradas? – movió la silla y tomo asiento.
– Por lo menos un mes, es una de mis mejores agentes. – se encogió de hombros con una sonrisa ladina.
– Es tan buena que evito que yo me enterara que Ámbar está viviendo en Los Ángeles y que no solo está buscando aliarse con Alessandro para asesinar a los Giuseppe, también están buscando asesinar a un griego que tras la muerte de Enzo le quito todas las propiedades que tenía en Grecia porque eran socios al cincuenta por ciento, no dejo que Ámbar tocara nada. – James tenía una sonrisa burlona en los labios porque se estaba burlando de Jonathan.
– ¿En qué momento esta guerra se volvió internacional? – Ivana estaba con los ojos cuadrados con toda esa información.
– Desde que tu ex jefe y amante quiso tener el poder absoluto de todas las mafias europeas. – respondió James.
– Enzo no fue mi amante. – gruño Ivana.
– ¿No? pues ese beso en el aeropuerto fue bastante subido de tono. – aflojo su corbata y se la quitó.
– ¿Qué beso? – Jonathan volteo a verlo confundido y después vio a Ivana que había agachado la cabeza.
– Lo bueno que eres una sombra que está en todos lados... – volvió a burlarse de Jonathan – ¿No te has cuestionado el motivo por el que Alessandro esta tan desesperado en que Ivana tome su puesto? – apoyo la mejilla en sus nudillos.
– Se rumora que quiere retirarse y como Cesar es producto de una aventura no sería respetado de la misma forma como respetarían a una hija sanguínea de matrimonio como lo es Ivana. – respondió el hombre.
– Ahora si ya me perdí. – Ivana ladeo la cabeza.
– No quiere retirarse, él fue el facilitador para que asesinaran al padre de Dmitry y a Leo ¿Por qué crees que Enzo se sentia tan poderoso y quería a Ivana? Alessandro está muriendo y la necesita así y no la quiera, Ivana es una mujer, a sus ojos alguien a quien puede manipular mientras él toma su tratamiento para un agresivo cáncer de pulmón. – James estaba más informado que Jonathan.
– Si sabes tanto ¿Por qué no has hecho nada? – pregunto el mayor con algo de molestia.
– Porque si se desata la guerra yo no soy un italiano, soy un traidor a la tierra que entro a la mesa porque soy amigo del jefe... – lo dijo con un tono despectivo – Alonso Quintana, el viejo Quintana dijo que yo no debería estar participando en nada de la mesa porque vivo en Paris y que seré eternamente la sombra de mi abuelo eternamente, a pesar de que soy yo quien está ayudando a su hijo. – puso sus ojos en Ivana que su rostro reflejaba la confusión.
– Tu estas en la nómina de Alessandro. – Ivana agarro el cuchillo.
– Ninguno de ustedes dos va a poder hacer nada si lo intentan... – vio a Jonathan lleva su mano a la cadera – No soy un traidor y no estoy en la nómina de Alessandro, estoy en su listado de socios a mantener con vida por mi poder en las armas. – estaba alerta a ambos.
– Somos dos experimentados peleadores, tu altura no te va a dar tanta ventaja. – vio los ojos de Ivana abrirse con temor antes de sentir algo frio en su nuca.
– El gran detalle de este momento es que yo si ando con escoltas y no soy tan orgulloso como ustedes dos. – los otros dos hombres que lo acompañaban se dejaron ver, estaban muy bien ocultos.
– El otro gran detalle es saber qué es lo que quieres, si no eres un traidor a los Giuseppe y no estas con Alessandro ¿por qué nos has buscado? – Ivana dejo el cuchillo y bajo las manos de la mesa haciendo que los demás hombres se retiraran.
– A ti porque Antoni está loco buscándote y a ti porque comenzaste a mover tus fichas, vas a necesitar mucha ayuda para enfrentarte a la bestia que es Alessandro y necesitas un plan, no solo irte de frente contra él... – cruzo una pierna sobre la otra y entrelazo sus dedos – Que tengas a Ivana de tu parte no te da una ventaja, Alessandro va a matarte apenas pongas un pie en Rusia y se va a quedar con ella, si Enzo era monstruoso él es peor, aliado con Ámbar va a destruir a todos y yo no me iba a meter en esos problemas porque consideraba que Antoni iba a poder lidiar con todo, pero teniendo a todos los viejos encima no va a poder tomar ninguna decisión sabia, yo no tengo miedo a ensuciarme las manos. – vio a cada uno de ellos.
– ¿Qué ganas tu ofreciéndonos tu ayuda? – Jonathan dejo ver una gran sonrisa en sus labios.
– A mí me conviene que el nuevo zar de Rusia sea Ivana, podría estar tranquilo sin llamadas constantes solicitando mi cambio de bando y de paso le salvo la vida a mi mejor amigo, tu sabes quién es mi mejor amigo. – le vio directo a los ojos.
– ¿Ustedes se conocen desde antes? – Ivana noto la mirada nerviosa de Jonathan.
– El león de Nueva York es una gran eminencia que todos conocen, es una sombra que está en todos lados y que se entera de todo, lleva ocho años actuando desde las sombras. – se rio al verlo arreglarse la ropa con incomodidad.
– Bien, estamos los tres metidos en una guerra. – Jonathan aparto su mirada del hombre a su lado.
– ¿Los tres? – James soltó una carcajada – Yo seré una biblioteca abierta para que ustedes puedan llegar a hacer sus deberes, pero no me voy a meter a hacer un cagadero con una impulsiva preñada y un doble cara... – se puso en pie – Le hubieses pagado más al doctor para que te guardara el secreto. – acomodo bien la silla donde estuvo sentado.
– Eres un gallina, prefieres mantenerte al margen observando todo y así dices que no tienes miedo a ensuciarte las manos de sangre. – Ivana se levantó del asiento.
– Yo manejo las cosas como se meda la gana. – se dio media vuelta dispuesto a irse.
– ¡Cobarde de mierda! – Ivana se enojó y lo empujo con todas sus fuerzas.
Dos metros de musculatura no la intimidaron para intentar pegarle un puñetazo después del empujón, pero James la tomo del cuello y la levanto del suelo para estamparla contra la mesa tirando todo al suelo, Jonathan se levantó, pero no consiguió hacer nada con tres rifles de asalto encajándose alrededor de su cuello.
– ¡No soy un cobarde y no olvides que te salve la vida perra! – le apretó el cuello furioso – ¡Eres tu quien quiere asesinar a Ámbar porque fue ella quien dio la orden de que te asesinaran y ella no está sola, pero ustedes dos no se han enterado de eso porque yo los he mantenido al margen, no soy un cobarde porque yo estoy dándole la cara a los problemas que el señor león no puede ver ya que sus contactos no dan para tanto y entre esos problemas están tus padres a los que he mantenido con vida sin que ellos se diesen cuenta! – le levanto la cabeza de la mesa y volvió a estamparla contra ella porque Ivana le clavo las uñas en el brazo.
– Todos te están subestimando y hasta el mismo Antoni, haces todo esto para quitarle el puesto en algún momento. – Jonathan se preocupó mucho al ver esa acción.
– En esta vida solo me interesan dos cosas... – soltó a Ivana, se alejó y se arregló el saco – Sophie Marshall es la primordial y los millones en mis cuentas bancarias es lo segundo, tomar el puesto de jefe supremo me importa una mierda. – se encogió de hombros con desinterés.
– ¿Qué parte tienes tú en todo esto? – pregunto Ivana sobándose el cuello.
– Yo no me voy a meter en la bronca que le tienes a Ámbar, ese paquete apestoso es todo tuyo e incluso puedo darte todo el armamento que quieras, mi interés está en un financista que se esconde detrás de ella y que me robo mucho dinero, los quiero lejos de él, solo les pido que cuando asesinen a Ámbar me avisen. – movió su cabeza indicando a sus hombres que se fueran.
– Vas detrás de un simple financista, deberías darnos una excusa más creíble. – Ivana mantuvo su distancia.
– ¿Quieres que te diga la verdad? – James se acercó a ella y se inclinó – Eres una mujer hermosa e inteligente, llevarte al puesto de zarina de la mafia rusa me abriría las puertas a negocios multimillonarios y de paso tu nos otorgarías la paz que en su momento el viejo Quintana rompió faltándole el respeto a tu abuelo, también podrías usar ese hijo que llevas en tu vientre como una carnada para mantener a Alessandro quieto en sus ataques. – susurro sobre su oreja.
– Este hijo puede ser de Enzo. – Ivana movió su cabeza para verlo a los ojos.
– Un peón que puedes sacrificar sin ningún remordimiento. – James sonrió teniendo a milímetros el rostro de Ivana.
– Eres un bastardo inteligente y sádico. – comento al verlo alejarse de ella.
– Me alagas mucho y espero que pienses en lo que te dije, los ancianos no quieren perder el poder que cedieron a sus hijos y si no te conviertes en alguien serás nadie como yo, también que me disculpes por no controlar mi enojo. – le guiño un ojo antes de irse por donde había llegado.
– ¿Qué fue lo que te dijo? – pregunto Jonathan acercándose a ella para revisar su cuello.
– Que me conviene tomar el puesto de zarina y darles la paz a todos los mafiosos italianos. – no podía decirle lo del bebé porque él lo quería.
– Maldito loco, tiene una mente bastante ágil y es muy difícil de predecir. – Jonathan estaba enojado con él.
– Pero nos conviene usarlo como una biblioteca cuando queramos obtener información, James es un espécimen muy particular que no suele encontrarse muy seguido. – Ivana largo un suspiro y se sentó en la silla.
– ¿Por qué dices eso? – Jonathan también tomo asiento.
– Es un hombre leal capaz de seguir como un cordero, pero su personalidad genera lealtad y confianza haciendo que el cordero se convierta en un lobo al que se le sigue fielmente porque da la sensación de que es capaz de proteger, si los miembros de la mesa no lo quieren ahorita se van a dar duro contra el suelo cuando conozcan lo que es capaz de hacer. – vio al hombre sentado frente a ella.
– Tenemos mucho que hacer y poco tiempo, mínimamente unos cuatro meses antes de que tu estado de embarazo comience a notarse. – vio que ella comenzaba a dudar de las cosas.
– Déjame pensar algunas cosas y yo te llamo, tengo tanto en la cabeza en estos momentos que siento que me va a explotar. – se sobo las sienes sintiendo un dolor de cabeza punzante.
– Me voy antes de que James le diga a tus amantes que estas aquí. – Jonathan se levantó del asiento sin ganas ya de querer insistir.
– Gracias por darme tu ayuda. – Ivana le agarro la mano para que no se fuera tan rápido.
– No tienes nada que agradecer, voy a cuidar de ti pase lo que pase. – se inclinó un poco para darle un beso en el dorso de la mano.
– ¿Por qué siento que te conozco? no sé si eres alguno de los mocosos con los que pelee en esta isla. – junto sus cejas tratando de recordar.
Jonathan solo le dedico una sonrisa dulce antes de irse, si antes tenía el tiempo contado, después de la intervención de James lo tenía mucho más y al salir del lugar vio una camioneta oscura estacionada frente al local, el vidrio se bajó y James saco su mano enguantada pidiéndole que se acercara moviendo dos dedos, por las buenas o por las malas, al final iba a tener que subir a esa camioneta ya que James se movía con gran grupo de escoltas que aunque actuaran como simples sibiles para un ojo conocedor como el suyo sabía que eran soldados.