Jackelin esa mañana se levantó emocionada de saber que por fin Brianna había salido de su vida. Desde el momento en que Maicol tomó el control de la situación de la persistente ambición que tenía ella contra su hija, ya podía respirar con tranquilidad hasta esa mañana que se apareció en la puerta de su habitación. Los ojos de la mujer se abrieron grande al ver en Brianna aquella furia, la mujer delante de ella parece que tenía ganas de matarla. — ¿Qué haces aquí? — le preguntó llena de curiosidad. Brianna le sostuvo la mirada. —Levántate que vamos a hablar—le dijo cortante. La mujer se notaba tensa y algo enojada— ¡Es importante! Jackelin se levantó y se colocó el albornoz que tenía sobre la cama y la guió hasta una pequeña mesa donde siempre tomaba café. — ¿Qué pasa? — la miró con

