VEINTINUEVE Casa de Ava, San Marcos, USVI 16 de abril de 2012 Cuando nos detuvimos frente a la anodina casa de mampostería blanca de Ava, decidí que tendría el tiempo justo para ducharme antes de ir a ver a la investigadora si podía conseguir que recogiera el futón. Saqué un puñado de billetes. —Ava, ¿podrías conseguir que alguien te lleve a comprar un futón? Huelo fatal y sólo tengo tiempo para ducharme si no voy a K-Mart. —No hay problema, hombre, —dijo ella, tomando el dinero y saliendo del coche. Entré corriendo en la casa y me metí de lleno en la ducha. Había decorado su cuarto de baño azul con remolinos de conchas marinas pegadas a la pared en forma de Nautilus. La habitación era tan pequeña que tuve que meterme en la ducha para secarme el cabello. Me puse un vestido de lino am

