Así dijo. Acrecentósele a Atenea el enojo que sentía en su corazón y abochornó a Odiseo con airadas voces: —Ya no hay en ti, Odiseo, aquel vigor ni aquella fortaleza con que durante nueve años luchaste continuamente contra los teucros por Helena, la de níveos brazos, hija de nobles padres; y diste muerte a muchos varones en la terrible pelea; y por tu consejo fue tomada la ciudad de Príamo, la de anchas calles. ¿Cómo, pues, llegado a tu casa y a tus posesiones, no te atreves a ser esforzado contra los pretendientes? Mas, ea, ven acá, amigo, colócate junto a mí, contempla mi obra y sabrás cómo Méntor Alcímida se porta con tus enemigos para devolverte los favores que le hiciste. Dijo; mas no le dio cabalmente la indecisa victoria, porque deseaba probar la fuerza y el valor de Odiseo y de s

