CANTO XV-2

2010 Palabras

—Corre a embarcarte y manda que lo hagan asimismo todos tus compañeros, antes que llegue a mi casa y se lo refiera al anciano. Bien sabe mi entendimiento y presiente mi corazón que, con su vehemencia de ánimo, no dejará que te vayas, antes vendrá él en persona a llamarte; y yo te aseguro que no se volverá de vacío, pues entonces fuera grande su cólera. Diciendo de esta manera volvió los caballos de hermosas crines hacia la ciudad de los pilios, y muy pronto llegó a su casa. Mientras tanto, Telémaco daba órdenes a sus compañeros y les exhortaba diciendo: —Poned en su sitio los aparejos de la negra nave, compañeros, y embarquémonos para emprender el viaje. Así les dijo; y ellos le escucharon y obedecieron; pues entrando inmediatamente en la nave, tomaron asiento en los bancos. Ocupábase

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