Su inexpresividad pareció desagradar a Ryu, quien parecía ciertamente enfado a su reacción. –¿Acaso te lo esperabas? –preguntó entonces, a lo que Vlad suspiró. –Estoy demasiado acostumbrado a que me vivan traicionando la verdad –contestó resignado y miró de reojo a Wes, observando que se mantenía detrás, de su lado derecho –Lo que quisiera saber es… ¿Por qué? –suspiró y esperó su respuesta. El japonés rio sin gracia y llevó una de sus manos a su rostro, golpeándolo fuertemente. –Tu sabes por qué. –La verdad es que no –le contestó impasible. Ryu lo miró más que enfadado. –Esa criatura no puede nacer y lo sabes mejor que nadie –le dijo entonces, señalando a Wes –¿Sabes lo que puede significar traer a un híbrido puro? –Lo siento –comentó entonces con una sonrisa fal

