Cuando despertó no le sorprendió encontrarse con el rostro de Sarah, menos que el m*****o de Jason aún se encontrara dentro de él, pues recordaba de forma demasiado vívida lo que habían hecho y cómo habían terminado y aquello provocó en el que saliera por patas hasta el baño, donde llegó a devolver la sangre de exceso que había tomado. –¿Te encuentras bien? –preguntó entonces Jason detrás de él. –¿Tú qué crees? –le cuestionó intentando recuperarse de las náuseas que aun sentía y lo miró por encima de su hombro –Dijiste que nunca le harías eso a Sarah –dijo entonces dejándose caer de costado y mirándolo con los ojos entrecerrados –Que nunca la obligarías a hacer nada que ella no quisiera. –¿Y quién te ha dicho que no quería? –La hipnotizaste –le contestó como si fuese algo obvio.

