–¡Jo… Der! –exclamó apretando con fuerza la almohada que se encontraba debajo de él, mientras Jason seguía penetrándolo sin tregua y mordió con fuerza su labio inferior, sintiendo el gusto de la sangre en su boca, hasta que Jason volvió a devorar sus labios, sintiendo entonces también la sangre. –Te he dicho que no tenías que contenerte –le dijo separándose y dejando de moverse. Vlad lo estudió con la mirada. –Y yo que me importa… Ah… Poc… O –intentó hablar mientras sentía cómo entró de una sola estocada apropósito. Jason dibujó en su rostro una sonrisa satisfecha. –Sería todo mejor si te dejaras llevar simplemente Vlad –lo volvió a besar –¿Por qué no te dejas llevar como siempre? –Porque sabes que está mal lo que hacemos. –Ya te he dicho que los vampiros no nos caracterizamos

