Un trato

2179 Palabras
Vlad se dejó caer en el sofá individual, a un lado de Wesley, quien se había sentado en el de tres plazas, en medio, con las piernas cruzadas. Sus miradas se cruzaron por unos segundos, antes de que Vlad la desviara hacia el fuego que bailaba en la chimenea que aquella misma tarde él había encendido, pues el invierno, a pesar de que poco a poco iba quedando atrás, todavía se sentían las últimas noches frías.  -¿Qué es exactamente lo que quieres saber? -preguntó entonces y Wes volvió su mirada a él. -Sobre nuestra unión…. ¿cómo es entre vampiros? Vladimir se lo pensó, pero creía que lo mejor sería decir toda la verdad… o por lo menos, parte de ella.  -A diferencia de los hombres lobo o… Mejor dicho, los sangre de lobo, como ustedes prefieren llamarse -giró su rostro para mirarlo -No es una unión de pares. -¿Qué quieres decir de pares? -Cuando dos vampiros se unen en la boda de sangre, en realidad la unión se da entre humano y vampiro, pues es la conversión del humano en vampiro, pero a diferencia de ustedes, que lo hacen como una verdadera pareja, entre los nuestros se da una relación “amo-sirviente”, por decirlo de alguna forma que lo entiendas.  Wesley abrió los ojos de par en par y Vlad vio la duda aun en sus orbes oscuras.  -¿Có… Cómo es eso? Vlad suspiró y volvió su mirada al fuego. -Quien convierte o hace el pacto suele ser siempre el vampiro con el humano, para que este se pueda convertir en vampiro o mantener una larga vida junto al vampiro que se unió. Por ejemplo, mi madre fue convertida en vampiro mientras me gestaba dentro de ella, para que mi sangre fuera en su mayoría de vampiro, mientras que por el otro lado, Balthazar, mi medio hermano, nació con más sangre humana que yo, dado que su madre no quiso transformarse y se mantiene “humana”. -Pero… ¡Ella ya debe de tener como cien años y no parece afectada por el tiempo! Siempre la he visto igual y mis padres han dicho que desde que han conocido a tu padre y sus esposas, ambas siempre fueron jóvenes.  Vlad dejó escapar un leve risa y lo miró con una sonrisa levemente torcida en sus labios.  -Helena lleva un par de siglos más viva que yo, así que creo que debe de tener más años de los que crees. Wes abrió nuevamente los ojos de par en par.  -¿Cuántos años tiene? Y a todo esto… ¿Cuantos años tienes tú? Porque al igual que tu familia siempre te ves igual y… Desde que tengo memoria siempre te he visto igual y… -tragó con fuerza -Tu sabes cuantos años tengo yo.  Vladimir se rió leve y disfrutó de la confusión de Wesley durante unos segundos.  -Mi padre es uno de los Originarios -formó una sonrisa triste en sus labios -Nació hace cerca de tres mil años, así que tuvo una vida un poco larga ya -río seco y sin emoción, mirando hacia otro lado -Por otro lado, su primera mujer, Nemerea, junto con su hijo Hector, murieron hace unos años, pero los suficientes para que no llegaras a conocerlos, ni tampoco tus padres y la verdad es que ni recuerdo ya hace cuantos años que había conocido a mi padre. Helena, la segunda esposa y madre de Balthazar, por lo que tengo entendido nació cerca del mil quinientos y a Balthazar lo tuvo quince años después de haber nacido, así que tienen más o menos la misma edad, entre cuatrocientos cincuenta y quinientos años. Mi madre, Dalia, nació en mil ochocientos tres y me tuvo a los diecisiete, así que, finalmente tengo ciento noventa y nueve años -lo miró y le sonrió falso, viendo claramente que se le hubiese caído la mandíbula a Wesley si hubiera sido posible.  La sorpresa no se borró del rostro de Wesley, incluso luego de intentar hablar sin balbucear.  -E...Enton… ces… tú… tú… has vivido… joder… Eres viejo -fue entonces lo que terminó diciendo sintiéndose perdido y Vlad no pudo evitar reírse.  -Si… -dijo en un suspiro mientras intentaba controlar su risa -Lo soy.  Fue entonces que vio cómo el rostro de Wesley poco a poco iba poniéndose de un color rojo intenso, hasta que vio que él lo miraba y desvió el rostro, escondiéndolo hacia uno de los costados. Vlad formó una sonrisa ladina en sus labios y cruzando sus piernas tiró su cuerpo hacia delante, apoyando uno de sus codos sobre su pierna y en su mano, su mentón, interesado en saber qué había sido lo que el pequeño lobo había pensado.  -¿Sucede algo? -cuestionó levantando una de sus cejas.  Wesley negó con la cabeza sin mirarlo. -Na… Nada -contestó tímido y Vlad dibujó una leve sonrisa en sus labios, para luego levantarse y acercarse al menor, tomándolo del mentón y obligándolo a que sus miradas se cruzaran. Wesley pareció avergonzado e intentó desviar el rostro, pero él se lo impidió.  -No te hagas una idea que no es. Es imposible que teniendo la edad que llevo encima no haya hecho nada. Tu tampoco te has mantenido sin hacer nada -levantó una ceja -Lo has dejado sumamente claro hace unos minutos atrás.  Wes frunció los labios y de un manotazo quitó el agarre de él.  -Por lo menos yo he mantenido la promesa que les he hecho. Vlad entonces ladeó la cabeza hacia un lado y levantó una de sus cejas. -¿Promesa? -Les he prometido que… -tragó grueso y desvió la mirada de él -Vi… Vir… -la palabra parecía imposible de salir de sus labios y Vlad rio seco, cruzándose de brazos y irguiéndose.  -¿Virgen? -preguntó sin más -No creo que lo seas cuando te acabas de follar a tu “amiga”.  Wesley entonces pareció enfadarse y se levantó de un salto, enfrentándolo con su cuerpo y dejando a la vista los ojos amarillos de su lobo.  -No tenía precisamente que mantener la virginidad de esa parte -le gruñó y luego pareció reparar en las palabras que salieron de sus labios y palideció.  Vlad rodó los ojos y negó con la cabeza.  -Lamento decepcionarte, pero -le sonrió falso -De mí no obtendrás nada puro -terminó sin borrar su sonrisa falsa y girarse -La comida está lista. Pero el ambiente había cambiado completamente. Vlad lo sentía, pues Wesley parecía molesto por dónde había terminado la conversación, aunque él no le dio importancia. ☽♛☾ Al día siguiente Wesley no le había dirigido siquiera una palabra y cada uno fue por su lado al instituto, donde al llegar se encontró con su grupo de amigos y vampiros.  Francis, Madie y Jason se acercaron a él en cuanto lo vieron.  -Ya le preguntamos a Hans y Jonas, han dicho que irán -le comentó Jason sin mucha emoción en su voz, lo que hizo que Vlad levantara una de sus cejas.  -¿Sucede algo? -cuestionó entonces mirando a su amigo, quien se cruzó de brazos. -¿Algo más que el hecho de que ahora nos toca proteger a unos perros pulgosos? Vlad lo miró ciertamente sorprendido, pues aunque sabía de la negativa de Jason en cuanto a su unión con Wesley y lo que aquello conllevaría, nunca lo había dicho en voz alta y menos en aquel lugar donde varios de la manada de Wes iban y seguro lo escucharon.  Vlad entonces miró a Madie y a Francis. -¿Ustedes piensan lo mismo? -les preguntó entonces, lo que hizo que ambos se miraran entre ellos y se mordieran levemente el labio inferior. -No es que nos agrade mucho la idea, la verdad -contestó Madie entonces y Francis, su hermano, no dijo nada al respecto y Vlad sabía la razón.  Fue entonces que inspiró con fuerza y miró a su alrededor, viendo claramente cómo el grupito que siempre andaba con Wesley los estaban observando con cierta molestia, producida no solo por sus simples presencias -algo que provocaba en todos los lobos sus ceños fruncidos -sino también por las palabras de Jason y Madie.  Suspiró con fuerza y entonces volvió su mirada a sus amigos e integrantes del clan. -Nos reuniremos luego del colegio -miró a Jason -Sin excusas -sentenció y luego los dejó, sabiendo que ninguno se negaría a ello, pues había sido una orden directa y a pesar de que Jason o incluso Madie no querrían ir a la casa que compartía con Wesley, debía de hacerlo, pues él era la futura cabeza del clan y por ende, debían de acatar sus órdenes.  Sabía que la unión entre la manada Blackwood y su clan no era algo sumamente grato para ninguno de ambos bandos, incluso él se hubiese negado a pesar de lo que sentía por el pequeño lobo, pero aun así, debía de acatar las órdenes de su padre, pues a pesar de que en cierto punto él no se veía afectado por el poder de su propio padre, había algo dentro de él, que al igual que los demás, cedía a su padre y le molestaba.  ☽♛☾ Estaba molesto y no sabía la razón. Algo dentro de él, su lobo, estaba molesto e inquieto y sabía que en parte se daba al hecho de que en unos pocos días habría luna llena y con ella, su liberación animal. Algo que no podía controlar. Algo que lo ataría de por vida a un… vampiro y más allá de que se trataba de Vladimir, su parte lobo parecía no querer aceptarlo, pero ¿por qué?  En cierto punto creía que era por el hecho de la relación que se daría una vez se llevara a cabo la boda de sangre, luego de lo que el vampiro le había comentado de la misma. Algo poco, la verdad, pero lo suficiente como para saber que no agacharía la cabeza por un vampiro. Sabía que no podría llevar una relación “amo-sirviente”, aun si no sabía bien cómo se daba.  Sabía que no podía y menos aún sabiendo que él sería el próximo alfa de la manada de su padre y que ya de por sí, “actuaba” como tal frente a los ojos de aquellos lobos que tenían la misma edad que él o un poco menos. No podía condenar a los demás a una unión con el peor enemigo que siempre habían tenido y sentido.  -¿Pensando? -lo interrumpió una voz a su lado, que lo hizo saltar de su lugar frente a su casillero, pues no se lo había esperado. Fue entonces que llevó su mirada a Vladimir, que se había colocado a su lado y se había apoyado contra los casilleros al costado del de él, con los brazos cruzados sobre su pecho.  Cerró su casillero con fuerza y lo ignoró, comenzando a caminar hacia el salón donde tendría su primera clase, percatandose de que no había gente en el pasillo. Frenó en seco y giró su rostro, observando a Vladimir sobre su hombro.  -¿Qué quieres? -le gruñó entonces, sabiendo que ya había perdido más de la mitad de la clase y que ya era en vano sumarse, pues la profesora no permitía retrasos.  -Necesitamos hablar -contestó y se acercó a él. Wesley entonces se encogió de hombros. -¿De qué? ¿De cómo me convertiré en tu maldita mascota o en cómo terminaremos arrancandonos la garganta mutuamente entre todos? -¿Qué te sucede? -preguntó entonces Vlad con un tono molesto y Wesley se giró, enfrentándolo.  -Nada -gruñó con los dientes apretados.  Vladimir pareció preocuparse, algo que supuso fue su imaginación, más no esperó que lo tomara de uno de los brazos y lo arrastrara con él hasta el baño.  -¿Estas loco? -cuestionó el vampiro soltandolo y cerrando la puerta para que nadie pudiera ingresar.  -¿A qué te refieres? -le preguntó entonces y Vlad solo se limitó a levantar una de sus cejas, observandolo como si no pudiera creerse su pregunta.  Señaló entonces sus manos, las que poco a poco se habían transformado levemente, en garras y Wes miró sin entender porqué.  -¿Estas bien? Tragó grueso y sintió una angustia que pareció que poco a poco invadía su cuerpo.  -¿Bien? -gruñó y lo miró -¿Quién se sentiría bien al saber que terminará unido a un jodido chupasangre que parece bipolar? Vladimir inspiró con fuerza y se cruzó de brazos.  -¿Bipolar? -¡Si, bipolar! ¿Queres que te lo deletree? Me miras como si no significara nada para ti, pero también eres amable cuando quieres, como ayer, aunque de alguna forma había que joderlo ¿no? Vladimir entonces suspiró con fuerza y se acercó a Wesley acorralandolo contra una de las paredes, sin casi dejarle espacio.  -¿Quieres cambiar eso? -le susurró sin dejar de mirarlo intensamente, lo que hizo que él solo pudiera asentir levemente con la cabeza -Entonces hagamos un trato.
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