Mi pulso estaba como loco e inclusive podía sentir como mi corazón latía a gran velocidad en mi pecho, escuchaba un pitido en mis oídos y por un momento pensé que se trataba de un sueño y de que todo lo estaba imaginando, pero al sentir las emociones tan intensas supe que esto no era un sueño si no más bien la pura y gran realidad y vaya que me había sorprendido de una manera tan atroz que ni en un millón de años podía creer que esto estaba pasando. El hombre frente a mí se mostraba sereno, frío y con ese porte que llevaba desde el día que lo conocí y el cual me hizo caer rendida a sus pies porque sí, había caído rendida a sus pies sin si quiera tener idea de que había pasado o como se habían dado las cosas porque en realidad todo había pasado tan deprisa que inclusive cuando lo escribí e

