Pasaron cuatro días después de aquella alucinación que tuve con Grayson y lo cierto era que cada día era peor que el anterior ya que no dejaba de sentirme pésimamente horrible ante el hecho de que ninguna de aquellas palabras que nos decíamos en mis sueños o alucinaciones ya no lo tenía muy claro dado a tantos medicamentos que me inyectaban por la ultravenosa eran mentira, todas y cada una de esas palabras, me hacían sentir mal porque yo necesitaba decirlas, necesitaba ver su rostro iluminado ante mis palabras, necesitaba escuchar su risa porque él estaba consciente de que todo lo que decía era cierto y necesitaba escuchar su voz y las respuestas de lo que opinaba sobre mis palabras aunque estaba segura de que él estaría fascinado de que por fin me hubiera desprendido de Connor y ya pudier

