Llaman suavemente a mi puerta, el sol trata de colarse por la ventana. Me incorporo con el torso desnudo ya que las noches están menos frescas. Indico que entren, mientras me arreglo el cabello con las manos. Aparece el rostro de mi pequeño ángel, tiene el cabello algo revuelto. Nada más verme, se sonroja. -Yo… lo siento, solo venía a despertarlo, aquí el desayuno se sirve a las 7:30. -Ah, perfecto – me levanto quedando solo en bóxer frente a ella, se tapa la cara con una mano de inmediato, me hace sonreír su inocencia -. Disculpa, es una mala costumbre en esta época del año, lo tendré en cuenta por ti. -Gracias, nos vemos luego. Cierra la puerta y me deja con una sonrisa boba, despertar así cada día no será tan malo después de todo. Me voy al baño para una ducha, al salir busco ent

