Peython Lewis. —El señor Maslow la espera en el consultorio, puede pasar— me confirma amablemente la mujer detrás el mostrador. —Gracias— susurro cabizbaja y camino de manera lenta. Mis nervios se incrementan a medida que avanzo y veo la puerta cerca de mi. A solo unos pasos, toco sin prisa y al oír una confirmación procedo a entrar, al lugar tan tétrico y menos pensado en donde estaría mi psicólogo y quizás aun amigo. Veo el sofá con color amargo y tomo asiento, aún sin mirar a Jacob. Sé que le debo explicaciones. —Hasta que por fin se digna en aparecer señorita Lewis— su voz suena algo sarcástica— dos semanas sin sesiones, tampoco ha contestado mensajes ni llamadas, pero bueno sus razones tendrá— Sus palabras suenan profesionales y frías. En verdad odio que use ese tono conmigo.

