Peython Lewis. —Quiero que me hagas tuya— escucho a lo lejos. —Está bien, si es lo que deseas, lo haré— la voz de Ian se escucha ronca. Todo a mi alrededor da vueltas, siento como si estuviera a punto de vomitar. El frío que siento correr por mi cuerpo es totalmente insoportable, estoy entumecida y siento dolor en mis manos, pies y labios. Mis ojos pesan y estoy luchando por mantenerlos abiertos y para que el dolor de cabeza no termine por vencerme. Siento mi mejilla palpitar y sé que es por los golpes recibidos con anterioridad. Un gemido de dolor involuntario se escapa de mis labios, llamando la atención de las dos personas que torturaron mi vida por años. —Ya despertó la cenicienta— habla Raquel— justo a tiempo— —Tenemos un trato, ven, vamos arriba y hablamos mejor— Ian intenta a

