Capítulo — Sentencias y Sombras El estrado parecía un escenario en llamas. El juez llamó a los últimos testigos y, en medio de un murmullo expectante, subieron Álvaro Méndez y Valentino Moreno. Primero uno, luego el otro, pero ambos se presentaron con la seguridad de quienes tenían en sus manos las piezas que completaban el rompecabezas. Declararon que, infiltrados, habían solicitado caballos y tierras para criarlos, y que Carranza y Cáceres los habían llevado directamente a la hacienda. Explicaron con detalle cómo les ofrecieron todo, confiados, diciéndoles: —Acá tienen su futura hacienda. La sala entera contuvo la respiración cuando se exhibió el video. Allí estaban las imágenes: Carranza y Cáceres pavoneándose como dueños del mundo, mostrando papeles falsos, riéndose entre ellos, in

