Oxford, Reino Unido Brooke suspira y sacude su mano manchada en pintura una vez más. Lleva toda la tarde en el salón de arte tratando de terminar su proyecto de medio semestre y ve que las agujas del reloj no están exactamente corriendo a su favor. Siente un golpe en su hombro y gira la cabeza para encontrarse a Marcus con una sonrisa y una mano elevada. —¿Todo bien? —pregunta la chica de ojos verdes al quitarse los audífonos. —Si, estoy a punto de ir a casa —responde. —¿Te quedarás? Creo que ya has avanzado suficiente. Brooke regresa su mirada al lienzo frente a ella y suspira. —No lo creo —se encoge de hombros. —Me quedaré un par de horas más. —De acuerdo —responde. —Asegúrate de dejar la puerta cerrada. —Lo haré. Cabecea un asentimiento y ve a su amigo salir del salón con su moc

