Brooke se dejó caer sobre una de las sillas de la piscina. Escuchaba el retumbar de las bocinas y los chillidos de todos los que habían asistido a festejar su fiesta de cumpleaños. Una sonrisa divertida se extendió en su rostro cuando vio a los dos chicos que habían estado vigilando las escaleras a las habitaciones, y el pasillo al despacho de Melissa, correr a la piscina. Supuso que sus turnos ya habían acabado, y se merecían un chapuzón. Se sentía un poco mareada después de probar la bebida que Reily, un compañero de Cris del equipo, había preparado. Le prometió a Melissa no beber, pero sabía que lo entendería. Ya casi era medianoche y sabia que pronto les estarían apagando la diversión, así que decidió tomarse unos minutos para ella, disfrutando del clima nocturno y de la botella de te

