- No me sueltes Iñaki, nunca me sueltes. - Yo seré tu refugio, si me dejas yo te cuidaré. - Hago un silencio aguantado toda la ira que siento en mi garganta con tal de no asustarla más de lo que ya está. - Déjame que yo te ayudo. - No me sueltes, es lo único que quiero. - Sigue llorando pero su respiración es más pausada. Poco a poco hice que nos sentemos y así nos quedamos quién sabe cuánto tiempo, pero en algún momento tenemos que salir de aquí. - Alba, vamos te llevo a tu casa. - Él esta ahi, no lo quiero ver. - Por eso, te llevo y así no estás sola con él. - Tu estas con mi hermana ¿por qué haces esto? - No sé qué responderle ya que no le diré que estoy con su hermana sólo para pasarla bien. - Tu trabajas conmigo y como tal te tengo que ayudar. - Eso no tiene que ver, a

