Habían pasado 4 meses desde el accidente, ya le habían hecho todas las operaciones que necesitaba mi hermano, primero el coma había sido inducido, cuando los doctores creyeron que era momento de despertarlo, él seguía sin despertar, los doctores decían que podía despertar de un momento a otro, o, podía no despertar nunca. Yo había dejado la escuela y había empezado un trabajo de mesera, en una cafetería en las mañana y por las noches en una vinatería, el dinero que logre juntar, vendiendo la mayoría de las joyas y relojes de mamá y papá, más el efectivo de la caja fuerte, estaba casi agotado, las cuentas del hospital eran altísimas y decidí trabajar para juntar lo más posible, hacia unos 2 meses que había dejado de “vivir” en casa de Rafael, el caso del fraude seguía sin resolverse, Stephan no aparecía y Ángel seguía en la cárcel, decidí irme de casa de Rafael, porque note que empezaba a ser una molestia, a pesar de ir solo unas 2 o 3 veces a la semana. Aldo y yo habíamos roto y él tenía una nueva novia, a mi realmente no me importaba y creo que ese era el motivo de su molestia conmigo.
Había rentado un pequeño, y por pequeño me refiero, a muy pequeño departamento, a solo unas cuadras del hospital, no pasaba mucho tiempo ahí, solo llegaba a bañarme y ponerme ropa limpia, dormía en el hospital con mi hermano y cuando no estaba con él, estaba cubriendo los turnos en mis trabajos. Me había hecho amiga de muchos doctores y enfermeras en el hospital y todos me ayudaban a cuidar a mi hermano cuando yo no estaba, me daban ánimos cuando empezaba a perder la fe.
Ese día había estado hablando con el director del hospital, tenía que ser honesta con él y ver si había algo que pudiéramos hacer, me quedaba dinero quizás para una semana más de hospitalización y estaba desesperada, si desconectaban a mi hermano el moría y yo no podía permitir eso, el me comento llevaría mi caso a comité, pero al final, la solución fue buscar un hospital público donde pudieran tenerlo, al menos se ofrecieron a ayudarme a conseguirle un lugar y con el traslado, yo no quería eso, pero era mejor a dejarlo morir.
Todos en el hospital se habían enterado de la respuesta de comité e hicieron una colecta, pero aun así no había dinero para más de 2 semanas
Estaba en el cuarto con mi hermano, leyéndole un cuento que, un niño que acababa de ser dado de alta, después de un largo tratamiento contra el cáncer, el cual afortunadamente había vencido, me había regalado para que se lo leyera a Carlos, fue entonces cuando escuche una voz que me preguntaba cuál era el nombre de ese cuento, al principio pensé que había sido producto de mi imaginación, pero aun así mire a mi hermanito y este estaba con los ojos cerrados, mire alrededor y estaba sola en su habitación, continúe leyendo una frase más cuando de nuevo volví a escuchar la misma pregunta, esta vez fue más fuerte y clara, mire a mi hermano en su cama y este estaba observándome con esos ojos azules tan familiares para mí, los mismos ojos de papá, una lagrima salió de mis ojos y corrí a abrazarlo, luego lo solté, quería ver que de verdad estaba despierto y el seguía observándome, ahora me miraba un poco confundido, salí rápido a hablarle a la enfermera y esta vino junto a los doctores. Le hicieron algunas preguntas, a las que mi hermano respondió un poco lento y confundido, él nunca había sido tartamudo, siempre había sido un niño que tenía mucho que decir y lo hacía, de seguidito, sin trabarse para nada, los doctores dijeron que era normal después de tanto tiempo en coma.
Me dijeron que podía quedarme con él un rato más, pero necesitarían hacerle más pruebas
-¿Dónde estamos? Pregunto con bastante dificultad-
- Estamos en el hospital- le respondí sintiendo mi corazón hecho un puño
-¿Porque estamos aquí? ¿Porque hablo así?- volvió a preguntar costándole cada vez más pronunciar las palabras
- Porque estuviste enfermo mucho tiempo, no te preocupes por como hablas, los doctores te revisaran y pronto estarás bien y podremos irnos de aquí-
-¿Con mamá y papá?- esta era la pregunta que más temía, trate de no llorar, me trague con todas mis fuerzas las lágrimas, pero el nudo en mi garganta no me dejo decir nada, solo asentí con la cabeza, no quería darle la noticia aun, no hasta saber que él estaba bien.
Fueron muchos días de exámenes, pruebas psicológicas, motrices, en estas últimas había serios problemas, mi hermanito no podía caminar, los doctores decían que no había ningún daño físico, que el problema era cerebral, que con terapia se recuperaría, también estaba el detalle del habla, el cual también poco a poco desaparecería.
Después de una semana de haber despertado, por fin le daban el alta, yo había tenido que hacer cambios, el departamento donde vivía estaba en segundo piso, así que conseguí uno en planta baja y un poco más bonito, lo había buscado a un par de cuadras del centro de rehabilitación donde le darían las terapias, en el hospital me habían regalado una silla de ruedas, tuve que dejar los trabajos, hice cuentas y trataría de estirar lo poco que me había quedado lo más posible, para estar con él. Me preocupaba mucho el hecho de que casi no hablaba, pero el psicólogo había dicho que no lo hacía, porque el mismo se frustraba de tartamudear al hacerlo, pero que tenía que incentivarlo a hablar para que se recuperara.
Los doctores y enfermeras le hicieron una gran despedida, muchos incluso llevaron regalos y su cirujano se ofreció a llevarnos a casa y me ayudo a instalarnos, veía la confusión en sus ojos pero él nunca dijo nada, al menos no mientras seguía ahí el doctor, una vez se marcho sabía que había llegado el momento de explicarle lo que pasaba
-¡Lolo!- lo escuche decir lentamente, como concentrándose en lo que quería decir, era la primera vez que me decía así- ¿Qué hacemos aquí? ¿Por qué no fuimos a casa? Y ¿Dónde están papá y mamá?- y ahí estaba este difícil momento, por más que había pensado en cómo se lo diría, ahora, llegado el momento, no sabía que decir.
-Charlie, hay muchas cosas que tengo que decirte, han pasado muchas cosas, nuestra casa ya no es más nuestra casa, ahora vivimos aquí, dime algo ¿Qué es lo último que recuerdas? Antes de despertar en el hospital- cerró sus ojitos por un largo rato y luego dijo despacito, tratando de no tartamudear
- Tu y yo jugando en el jardín, estábamos mojándonos con el regador y mamá te regaño- esa era la mañana del accidente, por haberme llenado de lodo me había regañado y eso nos había llevado a la discusión sobre la perfección, al parecer no recordaba nada del accidente
- Ese día íbamos a ir a una fiesta, en casa de Aldo ¿lo recuerdas?- el negó con la cabeza- yo discutí con mamá antes, así que me quede dormida en mi cuarto y solo se fueron ustedes 3, durante el viaje paso algo, un accidente, por eso tu estuviste en el hospital durante todo este tiempo
- ¿mamá y papá todavía están en el hospital?- pregunto confundido aun
- No Carlos, mamá y papá no están en el hospital, ellos tuvieron que irse, a un lugar muy lejos, desde donde ellos nos miran en todo momento y desde donde nos cuidan, papá y mamá están en el cielo- observe como la noticia era absorbida, vi como poco a poco entendía lo que le estaba diciendo, sus ojitos se llenaron de lágrimas y pregunto
- ¿ellos, ellos, están muertos?- asentí lentamente, el empezó a llorar, nos abrazamos por un rato mientras el lloraba desconsolado y yo lloraba en silencio, su pregunta siguiente me agarro totalmente desprevenida
-¿Por qué no me fui yo con ellos?