V. Derek es el... ¿Asesino?

1110 Palabras
Estaba en mi última clase del día, es decir, historia. Nunca entendí la función de esta materia, ¿a quién diablos le interesa lo que haya pasado hace miles de años? Nunca lo entenderé. Faltaban quince minutos para que la clase terminara, aunque esos quince minutos eran una tortura en especial si el Profesor Finnigan era el encargado de enseñarnos. Sinceramente creo que era imposible que alguien pudiera hablar más lento que él. Mis pensamientos sobre qué era la cosa verde que tenía entre los dientes del Profesor Finnigan, fueron interrumpidos por una vibración en mi bolsillo. Era un mensaje de Stiles. "Scott acaba de perder el control en el entrenamiento. Estamos en los vestidores. Ven rápido." ¡¿Qué?! Dios. ¿Qué hago?... ¡¿QUÉ HAGO?! — Profesor... ¿Puedo ir al baño?— pregunté lo más rápido posible, no podía perder tiempo. — ¿No puede esperar a que termine la clase?— contestó con su falso acento británico, todos sabíamos que venía de Tennessee. — Por favor— supliqué. — Sólo son quince minutos, señorita Van Acker. Creo que si en verdad necesitara ir al baño, ya habría un charquito debajo de mi silla. — Se lo suplico... — De acuerdo. Como si tuviera a Cameron Dallas enfrente, comencé a correr hacia el vestidor del equipo de Lacrosse. Por suerte los pasillos estaban vacíos. Al llegar me encontré con Stiles asustado. — ¿Stiles? Pero qué-- — ¡Corre!— dijo alarmado. Al ver hacia arriba me encontré a Scott con su equipo de Lacrosse gruñendo sobre los casilleros. Estaba aguantándome el grito de terror mientras con Stiles corríamos por todo el vestidor para que Scott no nos atrapara. Fue una persecución increíble, y no en el buen sentido, hasta que Stiles me puso detrás de él y agarró el matafuego para rociar a Scott con toda esa espuma blanca, para después agarrarme del brazo para escondernos en el pasillo de afuera, mientras esperábamos al lado de la puerta del vestidor. Ambos jadeamos asustados. ¿Y cómo no estarlo? si casi fuimos comidos por nuestro amigo. — ¿Chicos?— escuchamos a Scott. Nos asomamos y lo vimos sentado, esta vez, sin el casco. Había vuelto a su estado normal. — ¿Qué pasó? Dejamos escapar un suspiro de alivio, al fin era él devuelta. Stiles tiró sus guantes al piso luego de sacárselos, se ve que le molestaban. — Intentaste matarnos— le contestó— Te lo dije, el enojo, el aumento de tu pulso. Es un detonante. — Pero eso es Lacrosse... Es un juego violento, por si no lo han notado. — Y será más violento si terminas matando a alguien— le contesté. — No puedes jugar el sábado, sal del equipo—dijo esta vez Stiles. — Pero soy titular. — Pues ya no. [...] Guardaba mi libro de matemática en mi casillero, para después agarrar el libro de literatura. Apenas cerré mi casillero y sentí una mano que me agarró del brazo para guiarme hasta la esquina del pasillo, y como no... Era Stiles, que del otro brazo tenía agarrado a Scott. — Dime lo que están diciendo— le ordenó Stiles a Scott. Scott se concentró en los oficiales de Beacon Hills que se encontraban a unos metros de nosotros, entre ellos estaba el padre de Stiles. — ¿Puedes escuchar?— preguntó Stilinski. — ¡Shhh!— le recrimine. Si que era impaciente. — Toque de queda por el c*****r— comenzó a explicarnos Scott. — Increíble, mi papá está buscando un animal rabioso, mientras que el idiota que mató esa chica está afuera haciendo lo que quiere— se quejó Stiles. — No puedes contarle a tu padre sobre Derek— le contesté. — Puedo hacer algo. — ¿Cómo qué?— pregunté. — Encontrar la otra mitad del cuerpo. — ¿Estás loco?— dije al mismo tiempo que Scott decía: "¿Es un chiste?", mientras Stiles se alejaba. [...] Con Stiles corrimos escaleras arriba hacia el cuarto de Scott, luego de recibir su mensaje pidiéndonos que fuéramos a su casa. Al entrar como una avalancha a su cuarto, Stiles preguntó: — ¿Qué encontraste? ¿cómo lo descubriste? ¿qué encontraste? — Ya lo preguntaste— Dije, pero siguió ignorándome. — Y si, tomé muchas anfetaminas. — Encontré algo en casa de Derek Hale, algo enterrado. Olía a sangre. — nos explicó Scott. — Es asombroso, digo es terrible— dijo Stiles. — ¿La sangre de quién?— pregunté. — No lo sé. Pero cuando lo sepa tu papá, Stiles, arrestará Derek por asesinato. Y después, me ayudarás a jugar Lacrosse sin cambiar, porque no hay manera de que no juegue este partido. [...] Fuimos al hospital para buscar pruebas contra Derek, las necesitábamos si en verdad queríamos que lo arrestaran. Llegamos a la puerta de la morgue y Scott entró, mientras que con Stiles nos dirigirnos a sentarnos. Pero ¡sorpresa!, Lydia Martin estaba ahí, y como no... Stiles enloqueció y se acercó a hablarle, a la vez que yo me reía de su estupidez. — H-hola, Lydia. Tal vez no me recuerdes, me siento junto a ti en biología. Como sea... Siempre he pensado que tenemos una conexión, ya sabes no hablada, claro. Tal vez, sería genial que nos conociéramos un poco. — Espera dame un segundo— dijo Lydia a su... ¡Teléfono de oído!— No oí nada de lo que dijiste, ¿vale la pena repetirlo? Oh mi dios, esto vale oro. Me retorcía de la risa, sólo a Stiles pueden pasarle estas cosas. — No, lo siento— dijo desilusionado—. Me sentaré aquí— continuó, señalando los asientos del otro lado del corredor. Me senté junto a él, dándole unos golpecitos en el hombro para apoyarlo por su coqueteo fallido y una pequeña sonrisa, para esperar a que Scott encontrara las dichosas evidencias. Pasaron treinta minutos y Scott no aparecía, se tardaba demasiado. Mientras yo contaba la cantidad de baldosas que había, Stiles veía a Lydia besarse con Jackson, a la vez que sostenía un panfleto sobre el ciclo menstrual, obviamente le saqué una foto, era una oportunidad única. Scott nos asustó a ambos al sacarle de las manos el panfleto a Stiles. — El olor era el mismo. — ¿Estás seguro?— preguntó Stiles mientras ambos nos levantábamos rápidamente. — Si. — Entonces, enterró la otra mitad del cuerpo en su propiedad— supuse. — Tenemos pruebas de que la asesinó— continuó Scott. — Digo que las usemos— dijo Stiles mientras se dirigía a la salida con nosotros detrás. — ¿Cómo?— preguntamos al mismo tiempo y Stiles se volteó. — Primero dime algo, ¿haces esto porque quieres detener a Derek o porque quieres jugar y él dijo que no podías?— dijo dirigiéndose a Scott. — Había marcas en las piernas, chicos. Mordidas. — Bien. Necesitamos una pala— dijo Stiles. Y yo pienso: Que noche nos espera...
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