En casa, Rocío permanecía con el malestar del enfrentamiento con su esposo. Nada le incomodaba en la vida. A nadie le prestaba mayor atención, pero su debilidad eran Domingo y José. Eran las únicas personas que podrían alegrarle y lastimarle fácilmente. En el campo la sensación no era diferente, José se notaba distraído y en efecto, bajo de ánimos. Don Julio y Domingo ya conocían la dinámica, a pesar de ser una pareja disfuncional, era una de las pocas que a través de los años se mantenía sin mayor complicación. Mucho influye la actitud pasiva del hombre, pero también el amor especial y atento de la mujer por él. - ¿Todo bien José? – Julio le murmuró en la caminata al potrero. Domingo y Magdalena se mantenían atrás de ellos por un par de metros, pero se oía perfectamente la convers

