Pasaron unos cuantos meses y las cosas en la hacienda funcionaban, algunos momentos se tornaban tensos por la cercanía entre Rocío, Nora y Carmenza, pero no dejaban de ser eso, momentos. Magdalena continuaba en el trabajo con el ganado, el inverno estaba entrando, lo que aumentaba en cuidado para los animales y las plantaciones. Ella estaba atenta de todo para abarcar todo lo que pudiera afectarles, leía a diario, en las noches cuando visitaba a Fernando y él con dedicación le ayudaba a perfeccionar su lectura y escritura. Aún no le confesaba nada de su pasado al joven, pero estaba por hacerlo, tenía la necesidad de ser sincera o seguiría sintiendo que lo engañaba. Con Domingo, las cosas estaban. No mejoraban, ni se terminaban, perfectamente como un limbo emocional. Él sentía que traicio

