Annya ya había hablado con sus aliados, Marine seguiría filtrando la información pertinente, su actuar fue perfecto, mantuvo la confianza de su esposo en ella al contarle de su "accidente"; le pidió un favor a la doctora Valentine, quien, además estuvo de acuerdo en entregar los archivos para que buscaran a las víctimas que podrían dar una declaración más adelante; y finalmente, Dylan buscaría todo lo incriminatorio posible a través de hackear todo tipo de sistemas a partir de los datos conferidos, especialmente los de la policía y la morgue.
* * *
Maggie acompañaba a Annya, hasta que repentinamente Marine abrió la puerta dejando pasar a su jefe, quien con imponente presencia prácticamente le hizo sudar. Ahora solo faltaba iniciar su jugada. Sonriente se dirigió a su madre.
—Mira mamá, mi esposo ha llegado, necesitamos hablar, gracias por visitarme, él se encargará de cuidarme de ahora en adelante, no te preocupes.
— ¿Estás segura?
— Sí, me saludas a papá, dejó de lado mucho tiempo el trabajo, deberías ir a ayudarle, ya estoy mejor, ya que Charles está aquí.
Notaba que sutilmente su hija la estaba corriendo, pero no podía interferir ahí tampoco, asi que hizo lo que se le pidió.
— De acuerdo— le dio un beso en la frente, se despidió de su "yerno" a quien escaneó con la mirada y salió por la puerta, siendo ésta cerrada por Marine.
Charles observaba a su esposa con desprecio, y furia contenida.
—¿Se puede saber que mierda estabas pensando?... ni creas que puedes escapar de mi sin antes cumplir tu deber, yo me aseguraré de...
—Sé que quieres matarme en cuanto te dé un hijo, por eso intenté suicidarme, la ayuda a mi familia continuaría aun si muriese.
Fue como si le tiraran una bomba, ¿cómo lo supo?
—...tu expresión te delata por completo cariño, ahora entiendo esa cláusula que decía que si alguno de los dos moría el otro debía quedarse con el bebé, en ese entonces no le vi ningún problema, dijiste que tenías enemigos... quien diría que fueras tan tramposo
Estaba colérico, iba a gritarle cuando ella habló repentinamente.
—Sin embargo, no contaba con seguir viva, entonces decidí que sería mejor negociar contigo; tranquilo... no gano nada con delatarte, pero a cambio quiero un seguro.
— ¿Qué te hace pensar que lo haré?
—Haciendo retrospectiva, estando aquí sí que tuve tiempo para reflexionar, debe haber alguna razón para que te casaras conmigo cuando podías escoger a cualquier mujer de tu estatus, no obstante, me imagino que eso implica que estando en igualdad no podrías deshacerte de ella tan fácil, alguien prominente o famoso no puede desaparecer tan fácil, te causaría problemas, entonces que mejor que una chica con una familia en desgracia.
—Vaya, y pensé que eras ingenua.
—Mi yo anterior lo era— murmuró — de cualquier manera, ya estoy cansada, escúchame, y si no te gusta, entonces mátame ahora.
— ¿Y qué se supone que tienes que decir?
—Seré la esposa que quieres y te daré un hijo como acordamos, a cambio permíteme divorciarme en cuanto nazca y promete que no me asesinaras, y si lo haces la mitad de tu fortuna irá a parar a mi familia.
— Creí que no eras una caza fortunas.
—Y no lo soy, el dinero es lo de menos para mí, pero necesitas aprender que todo tiene consecuencias amorcito, ya acepté mi destino, aun así, necesito dejar bien posicionada a mis padres.
—O... te asesino a ti y a toda tu maldita familia y consigo una nueva esposa— siseó, crudo.
Un escalofrío le recorrió, sin embargo, la joven mantuvo su cara de póker, tenía que manejar con cuidado sus palabras, y que mejor que hacer obvias las repercusiones.
— También podrías hacer eso, pero igual será sospechoso, no creo que ninguna mujer quiera casarse contigo, eres una máquina de desgracia andante, primero tu suegro, luego tu esposa, después tus novias, podremos agregar a tu segunda esposa y toda su familia.
Eso lo dejó mudo.
—...
— Oh vamos, no me mires así, hice mi tarea muy bien. De ti depende que cierre mi linda boquita y obtener lo que tanto buscas, solo toma en cuenta que intentar apagar un incendio con otro incendio es algo inútil, solo incrementaras el desastre. El mismo contrato me silenciara.
Como vio que no estaba mínimamente asustada, y que tenía razón, decidió ceder.
— Tienes un trato, esposa. Firmarás en cuanto redacte el nuevo contrato.
— Hecho.
Se dieron la mano sellando el pacto, sin saber que uno maquilaba contra el otro con una sonrisa.
— «Estúpida, te asesinaré en cuanto obtenga a mi hijo, no hay forma de que puedas probar la legitimidad de ese contrato estando muerta, sobre todo porque ahora tienes un historial suicida.»
— «Imbécil, acabas de darme el tiempo que necesito.»
Annya ganó esa batalla, pero no la guerra. Solo rogaba que sus aliados se mantuvieran haciendo su trabajo.
Charles la sacó del hospital diciendo que podría descansar en casa e hizo que la doctora Valentine omitiera el examen psicológico de la potencial suicida.
Desde ese día en adelante, la joven hacía todo lo que su esposo pidiera, cosa que Keith no podía creer, ¿qué acaso su padre no era un bastardo con ella, estando obligada y amenazada con estar allí?