Sandro Intriago logró apaciguar la ira que lo embargaba, se sentó y escuchó la versión del doctor Will. —Eso no justifica lo que hizo, nos apartó de nuestra hija, la hizo pasar por muerta. Lo que usted hizo no tiene perdón. —Lo sé, y créalo que para mí tampoco ha Sido fácil vivir con este secreto todos estos años. —Lo denunciaré, le enviaré a prisión. —Esta en su derecho—, dijo y tomó la mano de su esposa. —No denunciaremos nada—, dijo Erika —, aquello acarreó la mirada de Sandro. Este último intentó hablar pero su hija lo cayó. Erika no perdió el tiempo en reproches, ella sabía que la vida era muy corta, y que había que vivirla cada día como si fuese el último. En el pasado no pudo disfrutar de su hermana, ya que murió antes de que apareciera en su vida, en esta vez, había tenido l

