Relata Erika: A media noche me levanto con más hambre de lo normal, tanto así que podría comerme un león entero, me toca reprimir el dolor de estómago puesto que llego a la despensa y no hay nada que llevarse a la boca, apenas rescato una manzana del refri y con ello aplaco la brutal ansias que tengo por comer. Por la mañana me levanto bien temprano y me dirijo al mercado, hago las compras para empezar mi buena alimentación, debo y necesito alimentarme lo mejor que pueda para que mi bebé nazca sano y fuerte. Se que no debería gastar el dinero que tengo ahorrado, pero no tengo de dónde más. Suspiro con tristeza porque con este dinero pensaba pagar la matrícula de mi nuevo semestre en la universidad, pero lastimosamente no podre hacerlo, ya que hay alguien más importante que crece dentro d

