—¿Eso es lo que quieres?— Preguntó y Asentí —Porque mejor no te tomas esas vacaciones y cuando vuelvas hablamos ¿Qué dices? —Abuelo… —Hablamos después de ese viaje. No me quedó de otra que aceptar, tal vez el abuelo tenía razón, lo que estaba era estresado y por eso pensaba en renunciar, quizás después de estas vacaciones podría pensar mejor. Salí del despacho y subí a la habitación, antes de ingresar recibí la llamada de Lucero, dude en contestar, pero era tan insistente que terminé accediendo. —¿Podemos vernos?— Preguntó y negué. —Lo siento pero estoy ocupado. —Lo que tengo que decirle es muy importante—, miré a un lado y otro, para al finalizar responder. —Esta bien, nos vemos mañana en la cafetería que está cerca de la empresa. —Esta bien. Cerré mis ojos y llevé el teléfono

