Capítulo 2, El viaje de Veleria

1279 Palabras
Pov Ricardo Después de haber fallado tantas veces en querer ser padres creo que llegó el momento de asumir que no lo lograremos de la manera tradicional, así que estuve indagando el proceso de adopción. No me importa que no sea hijo biológico, pero mi apellido no puede morir conmigo, así que esperaré algún tiempo para poder consultarlo con Valeria, se que mi hermosa esposa estará de acuerdo, solo quiero que pase el duelo y supere este último intento de querer quedar embarazada. Ella es tan hermosa, con esos ojos ámbar y su cabellos oscuro como la noche, hace que me enamore más de ella, como no amar a una mujer tan apasionada, inteligente y entusiasta como ella. Estás últimas semanas han sido de locos, sin embargo, hemos logrado muchas cosas, mis asistentes están de viaje organizando todo en Nueva York yo debería viajar a Colombia y Venezuela, pero también tengo asuntos pendientes aquí, creo que está vez le pediré a mi reina que me ayude con estas cosas. Mi hermosa esposa llega a la oficina tan radiante como siempre y una vez comenzamos a trabajar, dividimos las tareas y las reuniones en los diferentes países. —Pues me encanta Latinoamérica, así que yo voy a Colombia y Venezuela. —Muy bien hermosa, yo iré a Canadá y luego me encuentro en Nueva York con mis asistentes. Esa tarde estábamos tan felices que Valeria hizo una cena especial, me encanta cuando ella cocina, invitó a Sofía que es su mejor amiga y a algunos socios. Comimos agusto, la verdad me siento tan feliz que no encuentro cómo expresarlos. Notó que vale y Sofía hablan en secreto, sin embargo, no me preocupo se que no es nada malo, de lo contrario ya lo sabría. Vale sube a la habitación y Sofía se me acerca. —Vaya felicitaciones al mejor empresario de la historia de los hidalgos. —Ja, ja, ja, gracias Sofía, pero mis abuelos y padres fueron muy buenos. —De eso no hay duda, Pero tú has logrado lo que ellos no pudieron, por eso te admiro demasiado. Noto una cierta coquetería en las palabras de Sofía, así que intento alejarme un poco, me incomoda esa actitud que ella asume algunas veces. Una vez se lo comenté a vale, pero ella lo tomó como un chiste y yo terminé creyendo que también lo era. —Todo lo aprendí de mis padres Sofía. —Pues eso quiere decir que eres muy inteligente. Ella se acerca y acaricia la solapa de mi chaqueta y yo doy un paso atrás, no quiero que estos acercamientos se malinterpreten, así que le digo. —Sofia, de manera muy educada te pido por favor no te acerques a mi de esta manera, sabes que si nos ven pueden malinterpretar esto y eso armaría un gran problema. —¿A quién le temes más? A la gente o a Valeria. Ella se acerca más y coloca sus manos en el pecho, pero yo enseguida quito sus manos y mantengo mi postura. —No es temor Sofía, es respeto por mi esposa a la que amo con locura, por mi familia y por mi mismo. En ese momento mi madre llega y su cara es tan distinta cuando ve a Sofía. —Niña, Valeria, te anda buscando y estás aquí a solas con su esposo, que imprudente y grosero. —Señora Beatriz solo estamos conversando, estamos en confianza. —Confianza claro, pues ve, no la hagas esperar más. Sofía salió rápidamente y mi madre me miró con ojos acusadores. —Veo que está mujer se te quiere acercar mucho Ricardo y aunque no me la lleve muy bien con Valeria, no voy a permitir lagartonas en mi familia, se muy bien cuando una mujer se quiere pasar de la línea y repito aunque no me la lleve bien con Valeria, no permitiré infidelidades, canitas al aire, rochelas o como quieras llamarle. —Madre te lo juro y puedes estar segura de que jamás me fijaré en otra mujer. Amo a Valeria y creeme que no te equivocas con Sofía, pero le he dejado muy claro mi posición. —Mas te vale hijo, sólo espero respeto para Valeria. Por cierto ¿Cuándo se va? —Sale mañana en la mañana mamá. —Perfecto ella es la indicada para ese trabajo, si algo admiro de ella es su inteligencia y capacidad para organizar, lo único malo en ella es su inmadurez y que no me puede dar nietos. —Mamá, por favor no seas tan dura con ella, no sabes cómo ha sufrido... como hemos sufrido, y después de estas reuniones de trabajo le propondré adoptar. —¿Adoptar? ¿Te volviste loco? Eso no lo voy a aceptar Ricardo Hidalgo, sobre mi cadáver. —Ay mamá por favor, deja de hacerte la dura, si se que te encantan los niños y te gusta ayudar o acaso crees que no se lo de la fundación que tienes. —Una cosa es que me gusta ayudar y otra muy distinta que adoptes un niño, no sabemos qué enfermedad tenga o que genes traiga, no, no me gusta esa idea. Valeria llegó con nosotros y mi madre a pesar de que siempre la defiende y me habla solo cosas positivas de Valeria, sigue resentida porque no puede darle un nieto. Valeria es muy dulce y educada, así que siempre quiere estar en buenos términos con mamá aunque ella sea un poco amargada. —Mi amor, algunos socios ya se van a retirar ¿me acompañas a despedirlos? —Por su puesto, con permiso madre. Después de esta hermosa velada, con los socios más cercanos y amigos, por fin estoy a solas con mi reina, para consentirla en lo que resta de noche. Mientras se peina frente al espejo, yo me acerco a ella y comienzo a besar su cuello con delicadeza, puedo sentir cómo su cuerpo reacciona a mi tacto, su piel se siente suave y caliente. Acaricio sus pechos y quito la bata de seda que me estorba, ella tiene un cuerpo de infarto, se ejercita poco, pero su genética le hace justicia. —Me encantan tus caricias. —Y a mi me encantas tú. Continuó acariciando su cuerpo hasta que mis dedos comienzan a jugar en su zona íntima, puedo ver su rostro excitado a través del espejo, se que le gusta lo que estoy haciendo. Mis dedos se humedecen con sus fluidos y comienzo a resbalar suavemente mientras froto su botón con el pulgar. Ella me regala unos gemidos que hacen que me ponga duro de inmediato, sigo jugando en su zona, hasta que la hago alcanzar el clímax. —Me encanta lo sensible que eres a mis caricias. —A mi me encantas todo tú. Después nos fuimos a la cama e hicimos el amor unas cuantas veces, es que con Valeria no me cansaré de hacerle el amor. No quiero despegarme de ella ni un momento, pero el deber nos llama así que debe viajar y yo seguiré con mi trabajo aquí. Ella se queda dormida en mi pecho, cosa que me encanta, y no se por que me llega a mi mente la imagen de Sofía acariciando la solapa de mi chaqueta. ¿Qué pretende ella? De todas formas, cuando Vale regrese hablaré muy seriamente con ella sobre su amiga. Por la mañana ya estábamos listos y la acompaño al aeropuerto privado de la familia. —Te amo mi reina, en lo que aterricen me llamas. —Por supuesto mi amor, te amo. La despido y me quedo con el corazón triste, desde que nos casamos no nos habíamos separado, está vez por trabajo.
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