Me siento en el taburete del bar a pensar en lo que acaba de suceder, no sé qué pensar o que creer. Kiera está engañándome con ese tipo, siempre supe que le quería pero trate con todo lo que pude para enamorarla y tenerla solo para mí. Quería que fuera mía en cuerpo y alma, solo quería estar yo en sus pensamientos, en su corazón. No pude, por más que trate no pude ganarle a ese tipo. ¡Maldita Sea! Solo de pensar en ese sujeto me entran ganas de asesinarle, lo que le hizo a Kiera no tiene perdón y no entiendo como ella pude preferir una vida así con él. Ese maldito bastardo. Mi Kiera y él... No, maldición no. No puedo entregársela. Cuando discutimos... cuando nos gritamos su mirada era diferente, no era la sonrisa despreocupada o feliz de siempre... me dedico esa mirada de tristeza, decep

