Estaba aterrorizada, en las calles las personas caminaban y era como si nadie pudiese verla. Se sentía totalmente fuera de su cuerpo y de su mente, era un sentimiento tan extraño y desagradable que no lo soportó demasiado tiempo y corrió a casa. Lo más rápido que pudo corrió a casa velozmente y al llegar Peter le esperaba en la sala con algunas cosas que había comprado, él mismo estaba preocupado de lo agitada que ella había llegado luego de estar fuera.
—¿Qué pasó? —se interesa en preguntar y al acercarse para tocarla ella está completamente helada desde su cabello hasta los pies.
—¿Puedes verme? —ella le mira con miedo de que la respuesta no sea la que se espera escuchar.
—¿De qué hablas? Claro que puedo verte —afirma Peter y enseguida ella se dirige hasta su habitación para observarse en el espejo donde su reflejo vuelve a estar. Palpó sus mejillas y realmente estaba parada frente al espejo, no cabía duda de que era ella.
—Esto no puede estar pasando —musita para ella misma.
—¿Sucede algo malo? —Peter se recuesta al marco de la puerta y observa como al instante ella parece comenzar a relajarse de lo sucedido.
—Estoy bien —no despega la cabeza del espejo por miedo, pero se encuentra segura de que nadie más que John puede entenderla—, no te preocupes —voltea para sonreírle a medias y no preocuparlo.
—Si necesitas algo estaré en la sala —Peter regresa nuevamente al mueble donde se acuesta a descansar de todas sus mentiras y luego de estar ahí de pie sin nada más que verse al espejo Thiare decide ir en busca de la mochila de John, pero no la consigue en el mismo lugar donde la había dejado.
—Peter —ella se acerca para llamarlo al tocarlo suavemente del brazo. Este de inmediato se despierta, ya que no llevaba mucho tiempo dormido.
—¿Qué sucede? —le interroga.
—¿Dónde se encuentra la mochila que estaba en la mesa? —le señala.
—¿La del mentiroso de tu amigo? —ríe con sarcasmo—. La dejé donde merece estar, en la basura.
—¿Que hiciste qué? —ella espera que Peter diga que es mentira, al ver que él no responde se dirige hasta la papelera de la cocina donde encuentra todas las cosas de John hasta el fondo. Con cuidado vuelve a sacar todo y acomoda las cosas sobre la encimera para asegurarse de que todo sigue ahí.
—¿Qué demonios haces ahora? —Peter se coloca de pie al ver que ella está limpiando la mochila—. ¿Acaso te gusta ese desgraciado?
—Largo de mi casa —expresa Thiare con molestia mientras con delicadeza limpia la cámara de John. Sabe que es algo muy importante para él por lo que se sentiría mal si perdiese algo tan valioso.
—¿Qué dijiste? —se hace el desentendido y se acerca a ella.
—¡Que te largues maldito idiota! —exclama con una rabia inexplicable—. ¡Largo de mi casa! —ella lo golpea, un golpe tras otro hasta obligarlo a salir de su hogar. Tiene la respiración acelerada, intenta llamar a John, pero este no le contesta y ella sabe que no lo volverá a hacer. "Soy una idiota —se dice a sí misma—. Creí confiar en él y solo fui egoísta al pensar en mis propios intereses sin tomarlo en cuenta. Nunca se negó a ayudarme, no había razones para que quisiese hacerme daño y aun así tuve el valor de culparlo por algo que seguramente le daba miedo contarme, pero lo hizo —coge la cámara nuevamente—. Iré a buscarlo mañana, lo haré y dejaré las cosas en claro de una buena vez".
Como era de esperarse, al llegar a casa John arribó de inmediato a su habitación luego de saludar a su madre. Su padre se encontraba en otra junta de trabajo y llegaría tarde, él sabía que de igual forma perdería el empleo solo no quería comentar nada al respecto a su familia. Fue en ese momento donde sintió que no llevaba el peso de su mochila, regresó al piso de abajo a ver si la había dejado tirada pero el no verla le hizo entender que la había olvidado en algún lugar y posiblemente no la vería jamás.
—Maldita suerte —se dice mientras regresa a su habitación de nuevo. Espera ser capaz de dormir, lo único que lo aqueja es rabia y decepción por lo que su siesta se podría ver perturbada más por pensamientos que lo dejan fuera de sus casillas a lágrimas que deja caer sobre su almohada.
Llevaba el móvil en modo avión, luego de revisar tenía llamadas y mensajes de Thiare pero no se molestó en leer ni uno solo. Se sentía mal, después de todo era triste saber que lo tomaban por mentiroso y egoísta. Dar la cara nuevamente en el trabajo teniendo que observar a Paola sería complicado, pero después de todo la mayor parte de la culpa la tiene Peter. Paola es consciente de lo que hace con su vida de un modo más amplio, acepta lo que es sin engañar o engatusar a nadie, pero Peter solo estaba mintiendo por voluntad propia de querer hacerlo. John consideró que su verdadero castigo era observar como Thiare eran feliz con alguien más, mientras él seguía con el papel de malo en la película donde pretendía ser un héroe. Se tenía que resignar a todo, y aunque el s******o parecía una clara salida del juego John era incapaz de lastimarse, porque después de todo cada día que transcurra de ahora en adelante será una muerte total para él.
Al día siguiente se encaminó temprano a la agencia de modelaje, posiblemente le asignarían una sesión y entre más dinero reúna podrá considerar un cambio total de su vida.
El clima en el lugar permanecía como siempre, personal corriendo de lado a lado y modelos desfilando desde la punta del edificio hasta el final. Lo primero que debía hacer era buscar a su jefa, y Paola probablemente estaría encargándose de que las sesiones que se estén llevando a cabo se den de manera correcta.
—Creo que adiviné que la encontraría aquí —se encontraba supervisado la nueva sesión fotografía realizada por el mismo fotógrafo invitado de la última vez. Las asociaciones de la empresa son importantes, así como utilizar los recursos a su favor.
—Llegas temprano, usualmente avisamos con tiempo si habrá una sesión o no —responde igual que siempre sin perder su elegancia. Casi parecía que los gemidos de la tarde anterior no habían sido suyos—. Pero ya que llegas, tengo algo para ti —se acerca a su bolsa y de ella saca un sobre que le entrega personalmente a John en sus manos.
—No ha pasado ni un mes y ya me pagan —dice al abrir el sobre y ver que contiene dinero en efectivo.
—Y solo es un bono —se refiere a que puede haber más—. Claro que el día de tu pago mensual no llega, pero tu desempeño en esta empresa hará que puedas permitirte los bonos que se suelen dar a los mejores empleados. Tus fotos vendieron miles de dólares con la empresa de ropa que estábamos trabajando así que el jefe piensa que es un buen aporte laboral que se te dé un bono tan generoso.
—Con tanto dinero puedo hacer cosas malas —John pretende seducirla a ver de lo que es capaz. Claro sabía que ella se autoproclamaba como una zorra que no parecía tener sentimientos hacia nadie, pero tenía tanta sed de venganza que quería de alguna forma j***r la carrera de Peter.
—Es tu dinero —ella regresa al mismo lugar donde estaba parada cuando John llegó para seguir observando la sesión.
—Será tuyo si tienes sexo conmigo ahora en los baños —John empezaba fuerte, la única forma de parecer convencido ante una mujer tan dura como Paola.
—Que gran imaginación jovencito —ella ni se inmuta.
—No niegues que te gusto, bien desearías tenerme entre tus piernas —John iba a seguir atacando hasta conseguir lo que quería—, solo tienes miedo porque eres una zorra discreta.
—Mucho cuidado con tus palabras —con su mano derecha ella le aprieta las mejillas—, o podría realmente hacerte perder la cabeza por mí. Ambas por si no te queda muy claro a lo que me refiero —no le parece nada mal tenerlo para ella, y hacerlo miserable.
—Confías demasiado en tu cuerpo —dice luego de soltarse de su mano—, pero bien sabemos lo que eres. Crees ser muy perfecta, pero te escuché, gemías como una maldita perra en los baños ayer.
—Tú...
—¿John? —llama una de las chicas del staff y deja a Paola con la incertidumbre.
—Dime —voltea a verla.
—Alguien te espera en la recepción —luego de darle la información regresa a sus labores y de reojo John observa lo miedosa que se encuentra Paola.
—No sé si tu patético rostro afligido de aquél día era real —esta vez su tono de voz tiene algo más de seriedad, ya no parece simplemente soltar palabras llamativas al azar—, pero sí lo era deberías respetarte y ayudarme a que Peter pague por lo que le ha hecho a alguien que no merecía tenerlo.
—¿Tú qué ganas? —no parece tener una razón simple detrás de todo como para confesarle que sabe que se acuesta con Peter, por eso se interesa en saber.
—Que él obtenga lo que merece, y yo recupere mi dignidad.
Sin más nada que comentar se aproxima hasta la recepción donde Thiare le espera con su mochila. De alguna manera él se lo esperaba puesto que ella no se iba a quedar con sus cosas luego de haber recordado dónde había dejado su bolso, estuvo parado sobre unos metros frente a ella hasta que decidió acercarse para tomar la mochila de las manos de Thiare sin decir nada más.
—Johnny —dijo apenas John se había dado la media vuelta para regresar al trabajo—. Así solía llamarte.
—Así que lo recuerdas —se alegra hasta cierto punto de que así sea. Y, por otro lado, el miedo de conocer su reacción vuelve a presentarse ante él con ganas de quedarse en su regazo.
—Lo siento tanto —John voltea a verla, se nota arrepentida y se puede observar en su mirada que es la Thiare que él conoció durante tanto tiempo.
—¿Cómo lo supiste? —ella parecía no querer hablar del tema. John no estaba preparado para escuchar nada, pero sus piernas no respondían a sus comandos de huida del sitio.
—¿Realmente voy a morir? —la expresión de John se volvió polvo al escucharla.
—Así que lo leíste —ella agacha la cabeza.
—No lo recuerdo todo, pero desde que llegaste me he sentido extraña —usualmente soñaba con él, aunque no le decía nada—. Ahora que tengo esos recuerdos viviendo en mí, siento como tu dolor se hace cada vez mayor.
—Vive tu vida —responde como si ella no fuese importante para él—, hazlo y déjame en paz. Corre con tu novio y deja que yo pueda descansar de ti por una buena vez, estás viva así que aprovéchalo.
—No sabía lo mucho que quería verte hasta que ayer me acosté con esto en mis manos —ella se dejó ver el collar que llevaba en el cuello—. No tenía idea de lo importante que eras para mí hasta que tus recuerdos estuvieron en mi cabeza durante horas.
—Me alegra que hayas podido recordar, en serio —John toma una decisión, lo único que podía salvar a Thiare de volver a sufrir—, pero yo preferiría que ya no estuvieses aquí, yo no quiero verte jamás.
—Debes mentirte para sentirte bien —ella puede comprenderlo, y entender su grado de culpabilidad—, pero aquí estoy. No es necesario que pienses que has hecho algo malo porque yo volví de alguna forma y no quiero irme de tu lado.
—¿Crees que no merezco un castigo? —Thiare duda en responderle—. Luego de todo este tiempo comprendí que ni que regreses de la muerte mil veces seré alguien bueno para ti. Solo te atraso, causo dolor en tu pecho y angustia en tu vida.
—Tú no eres el Johnny que conozco —ella intenta acercarse a él.
—Y tú no estás aquí —replica John—, estás muerta.