Amal se despertó sola en el lecho, y se dio cuenta que estaba un poco pegajosa de la actividad de la noche anterior, así que trató de limpiarse con unas apósitos que tenía. Después se cambio de ropa y salió de la habitación descorriendo la cortina. Los niños estaban jugando tranquilamente en la mesa mientras Zora estaba preparando algo de comer, ella estimó que era un horario cercano al mediodía. —Hola— le dijo a Zora. —Hola ¿cómo te sientes, pudiste dormir?— Amal por un instante se sintió como una niña... esperaba que ella no hubiese escuchado nada de lo que hicieron con Michael. Sintió un poco de calor en sus mejillas. Esperaba no ser muy obvia ante Zora, aunque claramente esta no era idiota. —Sí gracias.¿ Y ustedes?.— —Sí también— ella dijo mientras continuaba cortando la verdur

