Él se sentía como un gato enjaulado dando vueltas por el búnker ya que había decidido quedarse ahí adentro con Amal para protegerla por si acaso. Pero estaba nervioso por toda la situación, mientras esperaba que Martín volviera. Ya todo lo que estaba aconteciendo lo sacaba de eje. Desbarataba completamente sus planes y si bien él, como militar y por su formación, estaba acostumbrado a adaptarse a ese tipo de cambios no podía dejar de sentir cierto enojo con Ariana pero especialmente con Amal por ser tan obcecada. Amal por supuesto se dio cuenta de la molestia de Michael, que iba y venía y daba vueltas alrededor de la mesa de la sala del bunker, como un león enjaulado. Ella se quedó parada hacia un costado observandolo en silencio por un momento. — Háblame Michael.¿ Qué te sucede?— Est

