Cuando Nataniel llegó al hotel, uno de sus empleados le ayudó a movilizarse hasta la habitación de la chica, él se sintió extraño con el chico porque en muchas ocasiones ha dado la orden de que no necesita ayuda cuando se moviliza hasta su habitación principal. Siendo que en este caso el chico es nuevo y quizá no lo sepa, no se negó a que lo acompañase. —Oye, ¿cuál es la prisa que tienes, muchacho? Debes de atender bien a los huéspedes del hotel, de lo contrario se irán a otro sitio. —Le reclamó Nataniel cuando el chico lo llevaba casi a la carrera para el elevador y luego para la habitación de la chica. —No siempre es así con los clientes, señor, con usted es la excepción. Es necesario que se entere de lo que dentro de la habitación está sucediendo, le entregaré esta llave por si no t

