Nataniel se acercó de nuevo hasta ella y la tomó de la barbilla para acercar sus labios a los suyos, dándole un suave y apasionado beso cargado de deseo por ambas partes. Después de besarla por un lapso de tiempo, la volteó hasta quedar de espaldas y le acarició sus pechos desde allí, desató su brasier y lo lanzó al agua, lo mismo hizo con el bikini y con su bóxer, las tres prendas nadan en el agua mientras él le acaricia desde la espalda y mete los dedos en su feminidad hasta enterrarlos por completo y moverlos de distintas formas al mismo tiempo que la chica se abre de piernas. —¡Sé que esto te encanta, me deseas igual que yo a ti! Camila comenzó a hacer movimientos seductores para disfrutar la sensación de tener el pene erecto de su marido justo a la altura de sus nalgas. Es la prime

