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3847 Palabras

Esa mañana de domingo fue un poco más tranquila que de costumbre. Kyle despertó primero y se fue a la cocina. Allí encontró a su papá luciendo solamente un pantalón y exprimiendo naranjas. Abrió grande sus ojos. ¿Papá había dormido aquí?, se preguntó. ¿Qué significaba esto? ¿Significaba que volvería para siempre? ¿Qué decía mamá de esto? —Madrugaste —comentó su papá, y Kyle se acercó a él, y lo abrazó, aunque sólo alcanzaba a rodear su cintura con sus bracitos—. ¿Está todo bien? —¿Te vas a venir a vivir aquí? —le preguntó, y él sonrió. —Claro que sí. Nada hará que me vaya. —¿Mamá está de acuerdo? —él hizo una mueca como si meditara en la respuesta. —La última vez que le pregunté, dijo que sí. —¡Qué genial! —exclamó el niño, y de repente recordó que tenía que hacer pis y salió corr

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