Capítulo 22: Sol y oscuridad Las personas que conocía, más bien vampiros, se unieron dispuestos a acabar con esa aldea. Según Vicente era pequeña así que nos daba ventaja, solo podía pensar en Maya. Era muy pequeña y dulce para estar con esos monstruos. Me sentía impotente, pero en cuanto tuviera a Paolo lo mataría con mis propias manos. Para poder luchar con tu don requería tiempo de práctica y yo ni siquiera llegaba al año. Por eso no podía mantenerme concentrada en esquivar y atacar, probaría con el cuerpo entonces, de algún modo debía defenderme y sé que eso está…casi prohibido en los vampiros de naturaleza ya que para algo tienes tu don. Todos planeaban ataques, pero yo sabía que en cuanto entrara mi mente quedaría en blanco y en mi cabeza solo estaría salvar a Maya junto a Alan
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