—Por favor, Adrien —decía Hana con voz cantarina, sabiendo que aquello molestaba al Alfa. Iba de un lado a otro, siguiendo a Adrien a donde sea que éste fuera al intentar escapar de ella. —Por favor, por favor, por favor —Ya te dije que no, estoy ocupado. —contestó interrumpiéndola, suspirando para no perder la paciencia con una Hana bastante enérgica a su alrededor, asimilándose a una joven cachorra con ganas de jugar. —¡Mentira! Ayer dijiste que hoy y mañana estarías libre de tus obligaciones aburridas como líder. Por favor, hazlo por Hani. —los labios gruesos y rosados de la Omega se curvaron en un puchero, sobresaltando su labio inferior. Sus ojos parecieron cristalizarse con un brillo tierno y suplicante. — Sólo un ratito. Con un otro suspiro saliendo de su boca, Adrien se dio p

