—¿De qué estás hablando, Adrien? Comienzas a asustarme. —No debes asustarte. —DuPont le indicó a Hana que tomara asiento a su lado, cosa que la Omega hizo aún estando tan preocupada y asustada por aquel extraño modo de actuar. —Jade me contó de las náuseas que sufriste. Decidí llamar al médico, necesito saber cuál es la causa de tus malestares. —Sólo es una enfermedad estomacal, o un virus. Ya se los dije, a ti y a Jade. —Hana aseguró, convencida y algo enfadada por el hecho de que nadie quería creer lo que decía. No sabía cuántas veces sería necesario repetir que estaba bien. —No hace falta un médico, estaré bien en unos días. Adrien no dijo nada entonces, recargando todo su peso sobre el espaldar del sofá. Sentía que no podía soportar por mucho más el propio peso de su cuerpo. Adrien

