Estaba en serios problemas, en casa ya no era tachada solo como una prostituta juvenil, ahora también soy una delincuente juvenil, mis padres están como locos, papá a intentado varias veces golpearme por suerte mamá lo ha detenido, todo es un lío, no tenemos suficiente dinero para pagar ese vestido ni todo lo demás, tal vez no fue una buena idea lo que hice, cuando lo hice me sentía muy confiada de que las consecuencias no serían tan severas, he pasado gran parte de la tarde pensando en que podría hacer, necesito dinero. Cogí el celular que tenía a un lado, busque entre mis contactos y le marque a Rose, con suerte ella podía ayudarme. —Hola— Contesto del otro lado de la llamada. —Hola Rose ¿Cómo sigues?— Pregunté. —Mucho mejor, creo que mañana volveré a clases— Contestó Sonando muy

