{...Narra Liam...}
Estoy nervioso, exageradamente nervioso por culpa de Laura que me la ha liado como siempre, ella fue la que invitó a William a ser mi cita en el bautizo de Emilia, sabía que él aceptaría con tal de quedar bien con ellos, o por lo menos eso quiero creer, ya que si le hago caso a mis amigos ellos me dirán que lo ha hecho para estar conmigo.
Laura aquel día no se detuvo ni siquiera un instante para hablar de otra cosa que no fuera de mi jefe, para ella la situación estaba clara al según ella, yo gustarle a mi jefe ¿pueden creerlo? Es absurdo, jamás le podría gustar a un tipo tan obstinado como él, además somos demasiado opuestos como para estar juntos, pero según mis amigos los polos opuestos se atraen y nosotros tenemos una atracción que se siente en el aire –o por lo menos eso dijo Laura–.
Jace no lo conocía por lo que se limitó a comentar, mientras que Erik decía: Si lo dice Laura, por algo ha de ser.
Por su culpa estaba más nervioso de lo normal tras no dejar de pensar en sus palabras, mi cabeza me jugaba en contra por las noches al hacerme soñar con él, no suelo soñar con él, pero me han molestado tanto que se me aparece hasta en mis sueños.
Cuando pasó a recogerme estaba muy tenso, necesitaba una copa o un cigarro para calmar mis nervios, aunque claro, él también lo notó, sin embargo, no dijo nada al tener un cierto toque de lo mismo, estaba nervioso, sé cuándo lo está y justamente ahora lo estaba.
Traté de hablar de forma normal con él, hasta busqué discutir para tener un tema de conversación de camino al lugar donde será el bautizo, sin embargo, por primera vez no me funcionó tras William darme la razón en todo, parecía que no tenía ganas de pelear como siempre y eso me preocupaba, necesito que me trate como antes o terminaré sintiendo todo aquello que me he limitado a sentir por tantos años, necesito que sea un pesado para conseguir que mis labios le digan un "Te odio" fingiendo ser cierto.
Lo único bueno es que podré ver a mi estúpido mejor amigo luego de todos estos días, se fue por tres días, pero coño ya lo extraño demasiado, aún más cuando tengo tantas cosas que contarle, además quiero saber cómo va aquella misión de enamorar a Taylor, un chico tierno que hace la pareja perfecta con mi amigo.
Espero que todo aquello termine bien, no quiero ver a ninguno de los dos sufriendo por culpa del otro, de todas formas, el amor duele por mucho que se intente evitar, quizás por eso no busco enamorarme, no quiero sufrir por amor tras ya sufrir demasiado por culpa de mis padres.
La verdad es que no sé qué hacer con el tema del cáncer de mi padre, mi madre me llama pidiendo ayuda para salvarle la vida, pero siento que no merece seguir viviendo al ya haber demasiada mierda en este mundo como para seguir acumulando más, detesto a las personas como mi padre, un hombre que se siente superior a todo aquel que no sea macho, un hombre que somete a mi madre con ayuda del miedo, sé que mi madre le teme, no soy tonto como para no darme cuenta de algo así, veo en sus ojos como le tiene pánico, pero a ella parece gustarle ser tratada de esa forma, de todas formas, está en su propia mano alejarse de mi padre, si yo fuera ella lo dejaría morir, merece sufrir, pagar por todo el daño que le ha hecho a este mundo.
Dicen que en la vida todo se devuelve, no saben cuánto esperé para presenciar como todo el daño que recibí se le era cobrado a mi padre como castigo.
–¿Hay algo que debería saber antes de entrar? –preguntó mirando la entrada.
–No, ¿algo como qué? –pregunté con cierta confusión.
–No veré a ningún novio, barra (/) ex, tuyo allí dentro ¿verdad?
–Ya te dije que no tengo novio– dije caminando hasta la entrada con una sonrisa–No tengo tiempo para tener uno.
–Eso me alegra– confesó, me giré para verlo, pero él siguió con la vista puesta en el camino evitando todo contacto con mis ojos, aunque podía ver aquella sonrisa de satisfacción en sus labios.
Caminé al sitio donde nos debíamos ubicar, debo reconocer que William se ve demasiado guapo con aquel traje de color n***o que trae puesto, pero no es como siempre, esta vez no trae corbata dándole un toque semi formal, además aquellos botones abiertos de su camisa lo hacen ver muy sexy.
No sé cuánto tiempo pasé observando su vestimenta, se ve muy bien con todo lo que se pone, ya quisiera yo verme la mitad de bien que él, no tengo el cuerpo de un empresario como él, mi cuerpo es delgado casi sin músculos, pero con el vientre formando por el ejercicio, él por su parte tiene espalda ancha y recta, siempre con la vista hacia el frente, es todo un príncipe.
–Pase lo que pase, no dejes que me emborrache –le dije viendo hacia adelante, William me miró con una sonrisa divertida al saber el porqué de mis palabras.
–No estoy seguro de si me conviene aceptar aquello– le di un ligero golpe en el brazo al reírse de mí– descuida, no te pongas límites, de todas formas, es nuestra primera celebración sin trabajo de por medio– lo miré a los ojos, William tenía un brillo de felicidad en ellos, no pude evitar sonreír al ser cierto, es la primera vez que nos hemos juntado en una ceremonia y no es por trabajo, si esta sale bien, puede que nos volvamos a reencontrar en una ceremonia de no trabajo.
Estaba manteniendo por primera vez una conversación semi normal con William donde sólo hablábamos de cosas que nos gustaban, estábamos manteniendo aquella conversación que suele salir siempre en las citas y me estaba gustando hablar con él, me reí en muchas ocasiones gracias a ciertos comentarios que él dejaba salir, también quise hacerlo reír consiguiéndolo de la misma forma en la que él me hacía reír a mí, no quería dejar de hablar con William como dos personas normales.
No era mi jefe en ese momento, sólo era William, aquel que nunca pude conocer, pero fuimos interrumpidos tras mi nombre ser pronunciado con un cierto grito para captar mi atención, me giré para ver a Jeff que me hacía gestos con la mano para que me acercara mientras Taylor le decía algo al oído y este sonreía.
–Vuelvo enseguida– le avisé a William levantándome de aquel asiento con funda blanca que estaba situado a su lado, caminé a paso rápido hasta Jeff viendo como miraba a Taylor con aquella mirada de "He ganado", este rodeó los ojos saludándome de forma tierna antes de pedir permiso para buscar a Erik– ¡¿por qué me gritas?! –le dije dándole un golpe.
–¿Quién es ese? –dijo mirando en dirección a William– ¿de qué tanto me he perdido?
–¿Te hago un resumen?– asintió con la cabeza apoyándose en la pared, tomé aire y comencé a contarle de forma resumida todo lo que había pasado–En el cumpleaños de Taylor me encontré con mi jefe– hice una señal apuntándolo con discreción viendo como unas chicas se le acercaban, no pude evitar fruncir el ceño, pero continúe– tuve sexo con él, la situación entre nosotros se volvió diferente, mi madre me ha llamado para pedirme ayuda, porque resulta que mi padre tiene cáncer– Jeff abrió un poco más de lo normal los ojos– me desmayé y terminé en su cama. Laura y Rick pasaron a recogerme al trabajo, los presenté y ya sabes cómo es Laura, une a cualquier hombre con otro si su cabeza le dice "Aquí puede haber Yaoi"– la cara de sorpresa de Jeff me resultaba graciosa– ¿y qué tal con Taylor?
–Es mi novio– dijo con una sonrisa– pero ¡para! ¿Tu madre te ha llamado? No pensarás ayudarlo ¿o sí?
–No, por mí que se muera...– miré en dirección a William notando como las chicas se reían con un leve sonrojo, odio a las amigas de Laura. Jeff notó hacia donde iba mi mirada y enseguida comentó sobre ello.
–¿Y qué tal tu jefe? ¿Te gusta? –regresé mi mirada enseguida hasta sus ojos.
–¡No! – dije sintiendo mis mejillas arder al no saber muy bien si era cierto.
–Eres malo mintiendo– me rodeó con su brazo por el cuello– ya me suponía que te gustaba, había veces en las que sólo hablabas de él, sobre todo cuando bebías.
Bajé mi cabeza para ocultar mi sonrojo, Jeff sonrió diciéndome en el oído "Ve a por él antes que otra lo haga", le di un golpe amistoso en el brazo, por su culpa he vuelto a lo de antes, es decir, otra vez estoy nervioso, aunque no fue un impedimento para volver a su lado, tenía que sacar a esas víboras de su lado y claramente lo conseguí sin mucho esfuerzo, ellas se alejaron y yo volví a entablar conversación con él de forma animada, aunque de vez en cuando le iba diciendo cosas como "Me he dado cuenta de que mi cita atrae a las mujeres cuando no estoy cerca" a lo que él responde con un "Entonces no me dejes solo o terminaré siendo la cita de otra persona". Su tono de voz era de broma, sin embargo, sabía que de cierto modo era cierto, tendré que procurar estar con él todo el tiempo.